
Rusia afirmó que la captura de Nicolás Maduro fue posible por una traición dentro de su propio entorno y advirtió que Moscú conoce la identidad de quienes habrían colaborado con los servicios de inteligencia de Estados Unidos. La acusación fue formulada por el embajador ruso en Venezuela, Serguéi Melik-Bagdasárov, quien sostuvo que funcionarios y agentes locales facilitaron la operación que terminó con la detención del líder chavista y su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero en Caracas.
Según explicó el diplomático, la operación estadounidense se concretó por fallas internas, negligencia y colaboración directa de personas cercanas al poder. “Naturalmente, muchos agentes del orden locales no hicieron todo lo que pudieron. Si lo que ocurría aquí mucho antes de que esto sucediera pudiera calificarse de traición, naturalmente lo fue. Y conocemos los nombres de estos traidores que huyeron de Venezuela y que trabajaban sistemáticamente para la inteligencia estadounidense”, afirmó Melik-Bagdasárov.
Maduro y Cilia Flores fueron capturados durante un ataque de fuerzas estadounidenses en la capital venezolana y trasladados de inmediato a Estados Unidos. Tres días después, ambos se presentaron ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Manhattan, donde se formalizaron los cargos, y luego fueron derivados nuevamente al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
El exmandatario enfrenta acusaciones por conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer estas armas en apoyo de actividades criminales. Deberá volver a comparecer ante la Justicia estadounidense el próximo 17 de marzo.

En declaraciones al canal ruso Rossiya 24, citadas por el portal venezolano El Pitazo, el embajador ruso brindó detalles inéditos sobre el operativo y apuntó también contra el desempeño de las fuerzas armadas venezolanas. Aseguró que, durante la incursión, Caracas efectuó al menos dos disparos con sistemas de defensa antiaérea de origen ruso contra las tropas estadounidenses, pero que ambos fallaron.
“Además de tener una ametralladora en las manos, hay que saber dispararla”, expresó Melik-Bagdasárov, al responsabilizar a los militares venezolanos por la falta de capacitación. Según indicó, los sistemas antiaéreos rusos Iglá no cumplieron su función debido a deficiencias en el entrenamiento del personal. “Hubo al menos dos disparos y ambos fallaron su objetivo”, remarcó.
El diplomático sostuvo que las fallas no se limitaron al momento de la operación, sino que fueron el resultado de un proceso previo de debilitamiento interno. En ese sentido, insistió en que la captura de Maduro no fue un hecho aislado, sino la consecuencia de una cadena de errores, deslealtades y filtraciones de información sensible.
Tras la detención del líder chavista, Delcy Rodríguez asumió como presidenta interina de Venezuela. Desde el régimen no se realizaron acusaciones públicas directas sobre una supuesta traición interna, a diferencia de episodios anteriores. Sin embargo, Nicolás Maduro Guerra, hijo del exmandatario, deslizó una referencia el 4 de enero al afirmar: “La historia dirá quiénes fueron los traidores, la historia lo develará”.
Pese a las duras críticas, Melik-Bagdasárov aseguró que la cooperación militar entre Rusia y Venezuela continúa vigente. “No se ha cancelado”, afirmó, al tiempo que desde Moscú calificaron la operación estadounidense como una violación del derecho internacional, aunque ratificaron su intención de mantener proyectos, inversiones y vínculos estratégicos con el país sudamericano.
Las declaraciones del embajador ruso agregan un nuevo capítulo de tensión internacional tras la captura de Maduro y abren interrogantes sobre el alcance real de la colaboración interna que, según Moscú, permitió una de las operaciones más impactantes en la historia reciente de Venezuela.
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