
El Gobierno de Rusia solicitó este sábado una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas tras los ataques lanzados por Estados Unidos contra Venezuela.
A través de su Cancillería, Moscú calificó la acción como una “agresión armada bajo pretextos insostenibles” y alertó sobre el peligro de una escalada militar con consecuencias internacionales.
El pronunciamiento se conoció luego de los bombardeos sobre Caracas y otras zonas del país y en medio de la creciente tensión tras declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre el paradero del mandatario venezolano Nicolás Maduro. Aunque Rusia evitó referirse de manera directa a ese anuncio, sí expresó su respaldo al liderazgo venezolano y exigió respeto por su soberanía.
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, encabezado por Serguéi Lavrov, se llamó a “detener de inmediato el uso de la fuerza” y a avanzar hacia una salida política y negociada. En ese sentido, Moscú sostuvo que América Latina debe seguir siendo una “zona de paz” y remarcó que el futuro de Venezuela “debe ser decidido exclusivamente por su pueblo, sin presiones ni injerencias externas”.
Rusia también confirmó que su embajada en Caracas continúa operando con normalidad, sin que se hayan registrado ciudadanos rusos heridos durante los ataques. No obstante, insistió en que la situación es “extremadamente grave” y requiere un abordaje inmediato del máximo órgano de seguridad internacional para evitar una mayor desestabilización regional.
En paralelo, el Kremlin ofreció solidaridad política y diplomática al Gobierno venezolano y reclamó a Washington explicaciones claras sobre el alcance de la operación militar. Según Moscú, la falta de información precisa y el uso de la fuerza “socavan los principios básicos del derecho internacional” consagrados en la Carta de la ONU.
Con este pedido formal, Rusia busca trasladar la crisis venezolana al centro del debate multilateral y presionar por una condena internacional que frene nuevas acciones militares. Para el Gobierno ruso, una intervención del Consejo de Seguridad es clave para evitar que el conflicto escale y afecte a toda la región latinoamericana.
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