La investigación sobre las finanzas de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en el exterior sumó un capítulo explosivo. A la red de bancos ya conocidos —Bank of America, Citibank, JP Morgan y Synovus— se le agregó ahora el PNC Bank de Pittsburgh. Según documentos exclusivos, la empresa Tourprodenter, manejada por Javier Faroni y Erica Gillette por orden de Claudio “Chiqui” Tapia, utilizó esta entidad para mover más de 13 millones de dólares en menos de un año. La Justicia de Argentina y la de Estados Unidos ya ponen la lupa sobre este esquema, que podría involucrar una cifra superior a los 300 millones de dólares en contratos internacionales de la Selección.
El mecanismo detectado sigue un patrón que se repite: ingresos millonarios provenientes de sponsors de China, Europa y Medio Oriente que no permanecen en la cuenta, sino que se fragmentan y desaparecen en cuestión de horas. Los registros judiciales muestran que el dinero circuló velozmente hacia sociedades sin actividad real y financieras en Uruguay, funcionando la cuenta de Pittsburgh apenas como un “nodo de paso” dentro de una arquitectura financiera mucho más compleja y difícil de rastrear.
La cuenta en el PNC Bank recibía fondos de empresas vinculadas a patrocinios globales de la Selección, como Star Rights Limited, Cotti Coffee y Socios Technologies. Sin embargo, lo que más llama la atención de los investigadores es que parte del dinero llegaba desde otras cuentas de la propia Tourprodenter, lo que sugiere una red interconectada diseñada para borrar el origen primario de los billetes.
En solo meses de 2024, pasaron por esa cuenta USD 13.554.200. El dinero era girado hacia otros destinos en lapsos de entre 24 y 72 horas después de haber ingresado. Se detectaron envíos por más de USD 3.100.000 a cinco sociedades (Soagu, Marmasch, Delker, Velpasalt y Mafer) que fueron disueltas apenas quedaron expuestas en investigaciones periodísticas.
El mapa del dinero no termina en Estados Unidos. Los registros recuperados por la Justicia revelan que una financiera con sede en Montevideo recibió más de USD 2,3 millones a través de siete transferencias. Este movimiento refuerza la hipótesis de un circuito de “lavado” o desvío de recursos que debían entrar a las arcas de la AFA pero terminaron en manos de privados.
El esquema de ingresos concentrados y fragmentación inmediata hacia sociedades “fantasma” es, para los investigadores, la prueba de un mecanismo reiterado y no de pagos aislados por servicios reales.
Mientras la Justicia federal argentina analiza si estos movimientos configuran una administración fraudulenta o lavado de activos, en Estados Unidos el interés crece debido al uso de su sistema bancario para estas operaciones. La situación pone en una posición incómoda a la conducción de la calle Viamonte, justo cuando los contratos internacionales de la Selección están en su punto más alto de facturación histórica tras los éxitos deportivos.

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