Una mañana de extrema violencia sacudió este miércoles a Río de Janeiro, donde un operativo policial derivó en un escenario de guerra urbana: ocho personas murieron, hubo heridos, toma de rehenes y una ola de ataques que paralizó buena parte de la ciudad.
El procedimiento fue encabezado por el Batalhão de Operações Especiais (Bope), que desplegó más de 150 efectivos, 14 patrulleros y dos blindados en varias comunidades, entre ellas Morro dos Prazeres, Fallet y Fogueteiro, en un intento por desarticular estructuras del narcotráfico.
Entre los fallecidos se encuentra Claudio Augusto dos Santos, alias “Jiló”, señalado como uno de los jefes narcos de la zona y con un extenso historial delictivo que incluía homicidios, secuestros y tráfico de drogas. También murió Leandro Silva Souza, un vecino que fue tomado como rehén junto a su esposa durante el operativo.
Según explicó el comandante del Bope, Marcelo Corbage, los delincuentes irrumpieron en una vivienda y capturaron a la pareja en un intento desesperado por escapar. “Buscábamos una solución pacífica, pero hubo disparos dentro de la casa. El señor Leandro fue alcanzado en la cabeza”, detalló. Su esposa fue rescatada en estado de shock.
La reacción de las bandas no tardó en llegar. En distintos puntos de la ciudad, especialmente en la Avenida Paulo de Frontin, delincuentes incendiaron colectivos y utilizaron vehículos como barricadas para bloquear el tránsito. El humo y las llamas generaron un caos total y obligaron a interrumpir el acceso al túnel Rebouças.
Los ataques fueron atribuidos al Comando Vermelho, una de las principales organizaciones criminales del país, que controla varias de las favelas donde se desarrolló el operativo.
El impacto se sintió en toda la ciudad. Siete líneas de colectivos debieron modificar sus recorridos y al menos diez servicios se vieron afectados. Además, siete escuelas suspendieron las clases y un centro de salud cerró sus puertas, mientras otros funcionaron con restricciones.
El Hospital Souza Aguiar recibió a diez personas baleadas: ocho hombres llegaron sin vida, una mujer permanece internada en estado estable y un policía fue atendido por heridas leves.
Durante el operativo, la policía incautó dos fusiles, cuatro pistolas y dos revólveres, y detuvo a cuatro personas acusadas de participar en los disturbios.
La figura de “Jiló” era central en el entramado criminal de la zona. Con múltiples pedidos de captura, también estaba vinculado al asesinato del turista italiano Roberto Bardella en 2016, un caso que generó fuerte conmoción internacional.
Con calles bloqueadas, servicios interrumpidos y una ciudad en vilo, la jornada dejó al descubierto una vez más la crudeza del conflicto entre fuerzas de seguridad y organizaciones narco en Brasil, donde cada operativo puede derivar en escenas de violencia extrema.
Comentarios