
El calor extremo trajo de vuelta a un viejo enemigo de los rosarinos: la palometa. Los ataques en el Río Paraná, se volvieron moneda corriente en las últimas jornadas. De esta forma, alertaron sobre los ataques y las recomendaciones que hay que tener. Se confirmó que el peligro no distingue profundidades: se registraron mordeduras tanto en personas que apenas pisaban el “pelo del agua” como en aquellos que se tiraron a refrescar desde embarcaciones en medio de la laguna.
Ante esta situación, la orden de los especialistas es clara: no ingresar al agua si no hay banderas habilitantes y, ante la duda, preguntar siempre al guardavidas de turno. “Es quien está continuamente evaluando los lugares y sabe si se puede entrar o no”, remarcaron y además sugirieron una alternativa para combatir el agobio: “Usen las duchas de los paradores; con estas temperaturas es difícil estar sin refrescarse, pero el río hoy es un riesgo”.
Solo en el arranque de este año, ya se atendieron a muchas personas con heridas cortantes en pies y manos. La bajante del río y las temperaturas que superan los 35°C crean el escenario ideal para que estos cardúmenes se vuelvan territoriales y agresivos. Desde el cuerpo de guardavidas insisten en que, ante cualquier ataque, se da aviso inmediato para que todos los bañistas salgan del agua de forma preventiva.
Si la palometa llega a atacar, lo primero es salir rápido del agua para evitar que el rastro de sangre atraiga a más ejemplares. Se debe lavar la herida con agua y jabón y acudir inmediatamente al puesto de salud más cercano. En este verano de 2026, la recomendación es disfrutar del sol sobre la arena y dejar los chapuzones para cuando el termómetro dé un respiro o los guardavidas den el visto bueno.
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