
Senegal derrotó este domingo por 1-0 a Marruecos en una final atravesada por la controversia arbitral y se quedó con el título de la Copa Africana de Naciones. El encuentro se disputó en el estadio Prince Moulay Abdellah, en Rabat, y se definió en tiempo suplementario tras igualar sin goles en los 90 minutos reglamentarios.
El único tanto del partido lo convirtió Pape Gueye a los 4 minutos del primer tiempo extra, con un potente remate que selló la consagración del conjunto senegalés.
El desarrollo del partido estuvo marcado por la tensión y el escándalo en los instantes finales del tiempo regular. A los 47 minutos del segundo tiempo, Senegal había logrado abrir el marcador, pero el árbitro anuló el gol por una supuesta infracción previa dentro del área, decisión que generó un fuerte malestar en el banco africano.
Minutos más tarde, el VAR llamó al juez principal para revisar una posible falta dentro del área a favor de Marruecos por una presunta sujeción sobre Brahim Díaz. Tras observar la jugada, el árbitro sancionó penal para el seleccionado local, lo que desató el enojo generalizado del plantel senegalés.
En señal de protesta por las decisiones arbitrales, el entrenador Pape Thiaw ordenó a sus jugadores retirarse momentáneamente del campo de juego. Tras varios minutos de incertidumbre, el equipo regresó y el arquero Édouard Mendy se colocó bajo los tres palos para ejecutar el penal. El guardameta se lució al detener el remate de Díaz y mantuvo el empate sin goles.
Ya en el tiempo suplementario, Senegal aprovechó el envión anímico. En un rápido contragolpe iniciado en mitad de cancha, Pape Gueye recibió el balón con espacio, avanzó con decisión y sacó un potente zurdazo que venció al arquero Yassine Bounou para marcar el gol del triunfo.
De esta manera, Senegal logró imponerse en una final electrizante y polémica, y levantó el trofeo continental en suelo marroquí, en un cierre que quedará marcado por las decisiones arbitrales y la resistencia del conjunto campeón.
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