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Todo Show

Siete estrenos llegan este anteúltimo jueves de septiembre

El documental sobre la vida de Ronnie James Dio: “DIO: Dreamers Never Die”, “Años cortos, días eternos” otro docu pero sobre el puerperio, el tanque con elenco estelar y llena de polémicas “No te preocupes cariño”, la comedia “Mira como corren” con Sam Rockwell, una de terror y en formato precuela “La huérfana: el origen”, Luis Machín con “Siete perros” y “Lxs desobedientes” docu de Nadir Medina sobre el Cordobazo, son los siete estrenos que llegan este 22 de septiembre de primavera a la ciudad. Como siempre los reviews elegidos y seleccionados para decidir que ver en el cine.

 

“No te preocupes cariño”

Todo lo que en La noche de las nerds (Booksmart), ópera prima de Olivia Wilde, era simpatía, desparpajo y fluidez se vuelve ampuloso, recargado y forzado en No te preocupes cariño, una producción mucho más pretenciosa (y fallida) que -justamente por los múltiples logros de aquel debut de 2019- resulta una profunda decepción.

No te preocupes cariño fue el hazmerreír de las redes sociales y los portales por motivos extracinematográficos (con epicentro en la polémica pública entre Wilde y Shia LaBeouf y los papelones de la presentación en Venecia con los distintos integrantes peleados entre sí), pero a nivel artístico -más allá de sus evidentes problemas- está lejos de ser el papelón que muchos colegas destruyeron con sorna en el mejor de los casos y desprecios en el peor.

Ambientada en una urbanización construida en medio del desierto californiano en plenos años ’50, No te preocupes cariño nos muestra en primera instancia una comunidad idílica y, en ese contexto, nos encontramos con el prototipo (estereotipo) de la pareja feliz (“parecen en una luna de miel perpetua”, les dicen) entre Jack y Alice Chambers (Harry Styles y Florence Pugh), él ingeniero, ella ama de casa.

El proyecto urbanístico en cuestión se llama Victoria y pronto comenzaremos advertir que en medio de esa aparente perfección, de las rutinas y las seguridades, de instalaciones impecables y risas y cócteles, no todo lo que reluce es oro. Los secretos y mentiras, las manipulaciones y el control, la hipocresía y la doble moral, las perversiones y las trampas irán convirtiendo la experiencia en algo bastante alucinatorio, paranoico y perturbador.

Con recursos, elementos y climas que remiten a Amor a colores (Pleasantville), de Gary Ross; Las mujeres perfectas (The Stepford Wives), de Frank Oz; Matrix, de las hermanas Wachowski; ¡Huye! (Get Out), de Jordan Peele; y The Truman Show, de Peter Weir (y podríamos seguir citando decenas de películas y hasta series como Westworld o Mad Men), con referencias owellianas, imágenes lyncheanas y coreografías a-la-Busby Berkeley (“gracia en la simetría”, se nos insiste), No te preocupes cariño resulta una película demasiado recargada, pomposa y por momentos subrayada.

Ni siquiera un elenco pletórico de figuras como Florence Pugh (lejos de la excelencia de sus mejores trabajos), Harry Styles (muy poco sutil), Chris Pine (como el líder new age de la organización), la propia Olivia Wilde y Gemma Chan alcanza a maquillar los evidentes problemas de una película que deslumbra en lo visual (la fotografía de Matthew Libatique y el diseño de producción de Katie Byron son prodigiosos), pero en términos dramáticos naufraga entre la frialdad, artificialidad y obviedad de su propuesta.

En los cinco complejos de cine de la ciudad.

“La huérfana: El Origen”

En 2009 se estrenó en las salas de todo el mundo La huérfana, película dirigida por Jaume Collet-Serra con Vera Farmiga, Peter Sarsgaard y la malvada niña intrerpretada por Isabelle Fuhrman que se convirtió en un sorprendente éxito de crítica y público. Sin embargo, pasaron 13 años hasta la llegada de esta precuela en la que -del elenco original- solo reaparece Fuhrman (hoy de ¡25! años en la vida real).

Lejos de los hallazgos del bizarro y al mismo tiempo elegante film original, La huérfana: El origenes una película tan impecable en su factura como convencional en su propuesta. El punto de partida es inverosímil (aunque sabemos que ese no es un problema dentro del género de terror) con un prólogo ambientado en Estonia en 2007. Allí nos reencontramos con la protagonista, Leena, internada en un neuropsiquiátrico y convertida en “la paciente más peligrosa” del lugar. Lo cierto es que tras ese look de niña inocente con dos colitas atadas se esconde en verdad una mujer de 33 años (hay una justificación médica con un desorden hormonal para ese descalce etario) con evidentes rasgos psicopáticos y facilidad para el slasher a-la-Freddy Krueger. Lo concreto es que a los 20 minutos tendremos a la niña-adulta Leena haciéndose pasar por Esther, la hija desaparecida del matrimonio de ricachones Albright compuestos por mamá Tricia (Julia Stiles) y papá Allen (Rossif Sutherland). Tricia y Esther regresan en un avión privado y se instalan en la mansión familiar en el pueblo de Darien, en Connecticut, junto a Gunnar (Matthew Finlan), el hijo mayor de la pareja. Tras la emoción inicial por el inesperado reencuentro (los Albright no sabían nada de Esther desde hacía cuatro años) y la fascinación que genera las dotes de la “pequeña” como artista plástica y pianista, comenzarán las sospechas, los enfrentamientos y las vueltas de tuerca que no adelantaremos.

William Brent Bell, veterano director de cine de terror, maneja todo dentro de una medianía que no irrita pero tampoco impacta. Hay muchas escenas nocturnas, y fiestas, y paisajes nevados, y fuego, y -claro- sangre. La iconografía está, los golpes de efecto también, pero lo cierto es que pasamos del notable y original film de 2009 a la discreta y previsible segunda entrega en este 2022 ¿Seguirán “reviviendo” a la franquicia?

En los cuatro complejos grandes: Monumental, Showcase, Hoyts y Cinépolis.

 

 

“Lxs desobedientes”

 

 

La insurrección popular de Córdoba, entre el 29 y 30 de mayo de 1969, liderada por Elpidio Torres y Atilio López, secretarios generales de los sindicatos SMATA y UTA, respectivamente, y Agustín Tosco, perteneciente al sindicato de Luz y Fuerza; funciona de contexto en Lxs desobedientes (2022).

En el inicio de la película, filmada en un estético blanco y negro, un grupo de mujeres miran a cámara y se preguntan cómo hacer una película sobre el cordobazo. Esa pregunta reflexiva reconoce implícitamente la dificultad de narrar el hecho histórico y por ende, Lxs desobedientes elige un camino sensorial, vanguardista y de ensoñación para vincular el presente con aquel legado revolucionario.

Alicia (Alicia Vissani) es conductora de trolebús. Una noche un joven desesperado golpea su puerta pidiendo ayuda. Estupefacta, no atina a dejarlo entrar a la unidad y el chico es asesinado a sangre fría por las fuerzas de seguridad. Ese hecho sumerge en una reflexión interna a la protagonista y la empuja a participar de la rebelión popular que se lleva a cabo en la ciudad en contra del régimen totalitario.

Todo esto narrado de forma experimental, con miradas a cámara que evidencian la artificialidad del relato, intercaladas con imágenes de archivo de la represión de las fuerzas de seguridad en pleno cordobazo para ir y venir en el tiempo. De esta manera Medina crea una dimensión alternativa, que por momentos abusa del juego formal, pero que resulta incisiva en problematizar desde las imágenes y sonidos el espíritu revolucionario en el mundo contemporáneo. En el Arteón.

 

 

“Siete perros”

 

 

En un departamento apenas iluminado de la ciudad de Córdoba, Ernesto (Luis Machín), cumple su rutina con letargo, como si estuviera matando el tiempo en lugar de vivir. La muerte de su esposa y la distancia geográfica con su hija y su sobrino le pesan en esa cotidianidad donde el único refugio son sus siete perros, aquellos que le dan un propósito para levantarse todas las mañanas, un razón de ser en ese espacio a veces lúgubre que el realizador Rodrigo Guerrero retrata con planos cerrados. Eventualmente, su largometraje empieza a desplegarse a medida que su protagonista lo hace cuando recibe un ultimátum: o ubica a sus perros en otro lugar o deberá dejar el edificio.

Sin golpes bajos (con excepción de una escena un tanto dura pero orgánica para la narrativa), el guion de Paula Lussi construye esa epopeya de un hombre común que -como ya hemos podido ver en Wendy y Lucy de Kelly Reichardt- reconoce que lo mejor para sus perros es la posibilidad de encontrar nuevos hogares. Luis Machín está excepcional en las secuencias en las que dialoga con sus vecinos más empáticos, aquellos que se ponen en su lugar porque, en mayor o menor medida, también conocen la soledad. El plano final, con esa charla virtual que deja al protagonista con la mirada perdida, es un perfecto símbolo de lo que atraviesan quienes padecen un duelo pero intentan, aunque les cueste, no rendirse a la autocompasión.

En el Hoyts.

 

 

“Mira como corren”

 

 

El viejo y querido whodunit está más vivo que nunca. Proveniente de la novela policial, el término hace referencia a aquellos relatos centrados en crímenes, ocurridos generalmente en ámbitos cerrados como trenes, barcos o mansiones, que presentan un número finito de sospechosos y que el detective o investigador de turno, casi siempre excéntrico, deberá resolver a fuerza de lógica, paciencia e inteligencia. El cine ha recurrido a él en innumerables ocasiones, desde Alfred Hitchcock hasta las decenas de adaptaciones de clásicos –la última de ellas, Muerte en el Nilo, estrenada en la Argentina en febrero de este año– de la ama y señora del género, Agatha Christie.

La escritora y dramaturga británica sobrevuela no solo en espíritu los poco más de noventa minutos de metraje de Mira cómo corren. También aparece como personaje y sospechosa del asesinato de un afamado director norteamericano, el mismo que ultimaba detalles para filmar la versión cinematográfica de una obra basada en un libro de…. Agatha Christie. Esa obra se llama La ratonera y ostenta el récord de mayor permanencia mundial en cartel, con presentaciones continuas en las tablas de la capital inglesa desde su debut, en 1952, hasta la llegada de la pandemia de Covid-19.

“Una vez que viste un whodunit, viste todos”, dice la voz en off un tanto sobradora –igual que la película– de Leo Kopernick (Adrien Brody) poco antes de que la cámara ingrese al teatro londinense donde se llevan adelante las funciones. Esa frase puntea las intenciones metadiscursivas de un policial que, más allá la cuota de suspenso inherente a la resolución de un enigma, no descuida el humor ni la consciencia de su largo linaje previo, como si el realizador Tom George y el guionista Mark Chappell hubieran querido homenajear al género poniendo en marcha sus engranajes para observar muy de cerca cómo funcionan. Y decírselo en la cara al público a través del recurso de romper la cuarta pared.

Así como Asesinato en el Expreso de Oriente (2017) y Muerte en el Nilo (2022), dirigidas y protagonizadas por Kenneth Branagh en la piel del detective Hércules Poirot, eran adaptaciones respetuosas de la obra de Christie y abrazaban un espíritu old-fashioned, casi demodé, Mira cómo corren emana un aire moderno, fresco y canchero tanto en su forma (la mencionada rotura de la cuarta pared, la puesta en escena recargada al borde de lo kitsch) como en la impronta desajustada, más propia de la comedia que del policial, de esos personajes que, como mandatan las normas, tienen un motivo más o menos directo para convertirse en sospechosos.
A fin de cuentas, todo el elenco y el equipo técnico y ejecutivo estuvieron en el festejo por las cien primeras presentaciones de la obra. Mientras todos brindaban y celebraban, Kopernick se paseaba, botella de whisky en mano, seduciendo mujeres con la promesa de sumarlas a la futura plantilla actoral, hasta que entró a un cuarto de donde nunca más salió. O sí, pero arrastrado por un asesino de rostro cubierto que depositó su cuerpo en un sillón en medio del escenario, no sin antes cortarle la lengua.

¿Quién cometió semejante acto? ¿Acaso el director tenía enemigos del otro lado del Atlántico? ¿O hay algo más detrás del crimen? Esas y otras preguntas intentarán responder la joven y entusiasta policía Constable Stalker (Saoirse Ronan) y el detective Stoppard, a cargo de un Sam Rockwell de bigote grueso que, como suele ocurrir con sus criaturas, siempre parece esconder algo bajo la manga. Claro que nada será tan simple como aparenta. Que efectivamente Stoppard –solitario y misterioso como casi todos los detectives cinematográficos– esconda algo o no es una de las tantas incógnitas que George y Chappell irán despejando con sabiduría y esmero. Mira cómo corren es, entonces, la enésima validación de que pocas cosas resultan más atrapantes y envolventes que un policial hecho con inteligencia y la voluntad de que el espectador sea partícipe. O, mejor dicho, cómplice. Showcase, Del Centro y Hoyts.

 

 

“Años cortos, días eternos”

 

 

El documental “Años cortos, días eternos”, de Silvina Estévez, que registra cuatro años de madres en puerperio, adentrándose en un mundo donde el amor filial se vive tan fuerte como la incertidumbre, se podrá ver desde este viernes en el porteño Centro Cultural San Martín.

“Cuando la coguionista de la película, Brenda Howlin, fue madre, comenzamos a registrar su puerperio, palabra que en su momento no conocíamos. No es inocente que se desconozca cómo nombrar una etapa de la vida; eso implica el desconocimiento de las vicisitudes que lo caracterizan y, a su vez, los derechos”, le dijo Estévez a Télam.

Aunque más allá del puerperio en sí, Estévez plantea la disyuntiva entre el derecho al deseo de lo que uno quiere y cómo sobreponerse a los mandatos, tanto internos como externos; y cómo el regreso de las licencias por maternidad las alejan de un día para el otro de la crianza para retomar la senda de la producción económica.

 

¿Cambio en algo tu visión sobre la maternidad?

Silvina Estévez: Si, claro. Yo no soy madre. A partir de registrar tantas mujeres atravesando el puerperio y las primeras etapas de sus maternidades, pude ser testigo de experiencias muy transformadoras. Pude adquirir información y la información me ayudó a hacerme preguntas. A reflexionar sobre mi deseo. A indagar en el deseo de mujeres de distintas generaciones incluida mi madre, quien nunca pudo preguntarse si tenía el deseo de serlo.

¿Cuál creés que puede ser el cambio en el punto de vista social sobre la maternidad?

Silvina Estévez: Creo que hay muchos cambios que deberían suceder para construir sociedades más saludables. En principio las licencias por maternidad y paternidad deberían ser más extensas y equitativas. Deberíamos bajar la exigencia que el sistema tiene para con nosotras, donde se nos exige por mandato ser madres y luego se nos escinde de la crianza para continuar funcionales al sistema productivo. Preguntarnos con libertad y honestidad por nuestro deseo, implica el esfuerzo de sortear los prejuicios y los mandatos. Pareciera que hacerse preguntas por lo que una siente, piensa o quiere, es un privilegio, pero en verdad debería ser un derecho. Tanto para con la elección de ser madre o no, como para con todo lo demás.

En el Arteón.

 

“DIO: Dreamers Never Die”

 

 

El documental sobre el legendario ícono del metal Ronnie James Dio llega a los cines de todo el mundo como una proyección de solo dos días. “DIO: Dreamers Never Die” profundiza en la trayectoria del cantante abarcando sus inicios en el doo-wop de los años 50, sus primeros días de rock en Elf, la llegada a la fama con Rainbow, la expectación que generó su paso por Black Sabbath para reemplazar a Ozzy Osbourne, y la consolidación junto con su propia banda, DIO.

 

El documental, autorizado por los herederos del artista, incorporará imágenes nunca antes vistas y fotos personales de los archivos de Dio, además de ofrecer testimonios de allegados y admiradores, tales como Tony Iommi, Vinny Appice, Lita Ford, Rob Halford, Eddie Trunk y Jack Black, mientras acercan a los espectadores a la vida de una de las figuras más queridas del rock. Además del largometraje, este evento especial también incluirá una selección cuidadosamente seleccionada de tomas descartadas del piso de la sala de montaje, creando una experiencia que es exclusiva solo para los fanáticos que asistan. En el Showcase.

 

 

Fuente: Otros Cines, Diego Batlle, Escribiendo Cine, Milagros Amondaray, La Nación, Télam, El Portal del Metal.

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