
En medio de una semana movida por la renuncia en el Indec y los pagos al Fondo, Luis Caputo rompió el silencio sobre uno de los temas que más preocupa al sector productivo: el costo del dinero. “Están altas, obviamente”, respondió el titular del Palacio de Hacienda al ser consultado por las tasas actuales. Según su visión, este nivel es una herencia del “ataque político” y la incertidumbre que rodeó a los comicios del año pasado, lo que todavía mantiene el riesgo país y la inflación en niveles que el Gobierno quiere perforar.
Para la gestión libertaria, este 2026 es el año donde la actividad económica debería despegar, pero con tasas reales tan elevadas, el crédito para familias y empresas sigue siendo un lujo prohibitivo. La apuesta de Caputo es que, a medida que la inflación converja hacia el 2,5% o menos, los rendimientos bajen de forma “natural”.
El último examen del Tesoro Nacional dejó datos interesantes. Se adjudicaron más de 10 billones de pesos, logrando renovar todos los vencimientos y captar un extra de liquidez (rollover del 124%). Sin embargo, para lograrlo, Finanzas tuvo que convalidar tasas cercanas al 3% mensual en las letras más cortas (LECAPs).
Este número genera debate entre los especialistas. Mientras algunos economistas advierten que pagar un 3% cuando se espera una inflación menor es un costo altísimo para el Estado, otros aseguran que es un “premio necesario” para mantener la estabilidad del dólar y evitar que los pesos se escapen hacia el MEP o el Blue.
Comentarios