
La media sanción de la reforma laboral en la Cámara Alta dejó al Gobierno con el ánimo por las nubes. Este jueves, Federico Sturzenegger salió a explicar los puntos finos de la ley, intentando llevar tranquilidad sobre el tema que más ruido genera: las indemnizaciones. Según el ministro, el derecho del trabajador sigue intacto, pero se modificó la forma en que los jueces actualizan los montos para evitar “sorpresas” económicas que fundan empresas.
“Tenemos uno de los regímenes más favorables del mundo, el problema no era el monto base sino la incertidumbre asociada a los fallos judiciales”, sentenció en diálogo con Radio Mitre. El funcionario puso como ejemplo el famoso “caso Piegari”, donde los intereses aplicados por la justicia transformaban un monto inicial en una cifra astronómica e impagable.
Uno de los cambios clave que destacó el ministro es cómo se calcularán las sentencias a partir de ahora:
-
Actualización clara: Se especifican criterios de actualización de montos para que una causa de hace seis años no termine en una cifra “como si la plata se hubiera invertido a tasas elevadas”.
-
Honorarios profesionales: La retribución de los peritos ya no dependerá de la magnitud económica del fallo, sino de su trabajo profesional. Con esto, buscan eliminar el incentivo para que los peritos inflen las cifras de las indemnizaciones.
Sturzenegger también hizo hincapié en la necesidad de modernizar el vínculo laboral para adaptarlo a la era digital. Destacó un aporte del diputado Cristian Ritondo sobre los trabajadores de plataformas (como repartidores o conductores):
-
Seguridad jurídica: Ahora las empresas podrán ofrecer seguros y beneficios sin el miedo de que eso sea usado como prueba de una relación laboral de dependencia tradicional.
-
Flexibilidad: El ministro sostuvo que la gente hoy busca “diversidad y libertad”, alejándose del esquema rígido de oficina.
Finalmente, el ministro cuestionó el sistema de negociación salarial centralizado que rige en Argentina. Comparó nuestra situación con la de Italia, donde un acuerdo firmado en una zona rica termina aplicándose en regiones más pobres, lo que genera desempleo por la imposibilidad de las empresas chicas de pagar esos sueldos. “Buscamos que la discusión esté mucho más cerca de la problemática de cada empresa, como hacen en Estados Unidos o Australia”, concluyó.
Comentarios