
En paralelo al acto por el Día de la Bandera, el intendente se refirió a la situación del transporte urbano y reconoció que los recientes aumentos en colectivos y taxis generan inquietud en el municipio. Señaló que la tarifa fue sostenida durante seis meses pese a la inflación, pero que los incrementos en combustibles y costos laborales obligaron a actualizarla.
En ese contexto, adelantó que el Ejecutivo analiza alternativas para reducir costos estructurales, como la incorporación de unidades a gas, ante subas de combustibles “muy por encima de la inflación”. También explicó que el sistema cuenta con un “colchón” de subsidios y beneficios que hacen que muchos usuarios no paguen la tarifa plena.
Respecto a las aplicaciones de transporte, el intendente sostuvo que la legislación suele ir detrás de la realidad y remarcó que gran parte de los viajes realizados por apps son efectuados por taxistas. Afirmó que Rosario no impide la legalización de plataformas y que varias operan en regla, aunque advirtió que también existen decisiones empresariales de no adaptarse a las normativas locales.
Finalmente, vinculó el debate al contexto nacional y a los cambios que podría traer la reforma laboral, señalando que el sistema de transporte atraviesa una etapa de transición que exige regulación, equilibrio económico y adaptación tecnológica.
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