
El tablero político en Venezuela vive horas de extrema sensibilidad tras la caída del régimen de Nicolás Maduro. Este viernes 9 de enero de 2026, la presidenta encargada Delcy Rodríguez encabezó un acto para homenajear a las víctimas del operativo militar estadounidense y lanzó un fuerte mensaje hacia la Casa Blanca. Durante su discurso, la mandataria afirmó que el pueblo venezolano no merecía esta “agresión guerrerista” por parte de una potencia nuclear y aclaró que las tropas locales ofrecieron resistencia armada antes de la detención del exlíder chavista.
“¡Aquí nadie se entregó! Hubo combate por esta Patria”, exclamó Rodríguez, intentando desestimar las versiones que hablaban de una entrega pactada o pasiva. La funcionaria le habló directamente a la sociedad norteamericana, señalando que el arresto de Maduro y su esposa, Cilia Flores —quienes ya se encuentran en una prisión de Nueva York—, representa una “mancha” imborrable en la historia de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
El recuento de las víctimas
Según datos difundidos por el ministro de Interior, Diosdado Cabello, el ataque de las fuerzas especiales de Estados Unidos dejó un saldo de al menos 100 fallecidos. Ante esta situación, Rodríguez ordenó la creación inmediata de una comisión de familiares para asistir a los afectados por los bombardeos y las incursiones terrestres. A pesar de la presencia de tropas extranjeras y la supervisión directa de Washington sobre los recursos estratégicos, la mandataria insistió en que Venezuela mantendrá su “soberanía e independencia”.
Promesa de retorno
En un tono desafiante, la presidenta encargada aseguró que no descansará hasta que Maduro y Flores regresen a territorio venezolano. Aunque el control operativo del país parece estar bajo la órbita del secretario de Estado, Marco Rubio, Rodríguez intentó mostrar una faceta de autonomía al afirmar que su gobierno no recibe órdenes directas de Trump.
Sin embargo, el panorama es complejo: mientras la dirigencia chavista que quedó en pie busca reorganizarse, el flujo del petróleo ya está bajo custodia estadounidense y los juicios en Nueva York contra la cúpula anterior ya están en marcha. Este 2026 arranca con una Venezuela partida entre la retórica bolivariana de paz y la realidad de una intervención militar que cambió el mapa del continente en un solo fin de semana.
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