
La Casa Blanca confirmó a los medios CBS News y BBC que al menos uno de los cuatro muertos y uno de los seis heridos en el operativo realizado por la dictadura de Cuba contra una embarcación procedente de Florida era ciudadano estadounidense. Según las autoridades norteamericanas, el resto de los ocupantes podrían ser residentes legales permanentes, aunque no se precisó el número exacto.
El incidente se produjo cuando fuerzas cubanas interceptaron un buque proveniente de Florida, de acuerdo con información difundida por el Ministerio del Interior de Cuba. Como resultado del operativo, se registraron cuatro personas fallecidas y seis heridas, quienes además fueron arrestadas.
Una fuente oficial estadounidense informó a los medios citados y a las agencias AFP y EFE que uno de los ocupantes contaba con una visa K-1, documento que permite a los prometidos de ciudadanos estadounidenses viajar a Estados Unidos para contraer matrimonio. También indicó que otros tripulantes serían residentes permanentes legales, aunque evitó precisar cuántos se encontraban en esa condición.
En paralelo, según el reporte de la Oficina del Sheriff del condado de Monroe, en Florida, el propietario del bote denunció previamente el robo de la embarcación y apuntó como presunto responsable a un ex empleado.
El caso generó una fuerte repercusión diplomática debido a la presencia de ciudadanos estadounidenses entre las víctimas y heridos, en un contexto ya delicado en la relación entre Estados Unidos y Cuba.
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