
Argentina celebra un hito deportivo en las pistas de Italia. Tiziano Gravier hizo su debut absoluto en los Juegos Olímpicos de Invierno y no solo cumplió con las expectativas, sino que reescribió los libros de estadística nacionales. El joven esquiador completó la exigente prueba de Súper-G con un tiempo de 1:29,06, logrando meterse en el “top 30” mundial.
El desempeño de Gravier este miércoles es especialmente valioso debido a las condiciones de la pista. Al partir desde el puesto 31, debió enfrentar una superficie ya desgastada y “exigida” por el paso de los competidores previos, lo que aumenta la dificultad técnica de la bajada.
Hasta hoy, la mejor actuación argentina en esta disciplina pertenecía a Nicolás Arsel, quien había obtenido el puesto 30 en los Juegos de Salt Lake City 2002. Con su lugar número 28, Gravier se queda con el nuevo récord nacional absoluto.
Este logro se suma a su ya destacado currículum juvenil, donde en los Juegos de la Juventud de Lausana 2020 había conseguido un histórico 7° puesto. El Comité Olímpico Argentino (COA) destacó la “determinación y solvencia” del hijo de Valeria Mazza y Alejandro Gravier tras su llegada a la meta.
La competencia en Súper-G fue de altísimo nivel, con los favoritos europeos dominando los tiempos:
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Oro: Franjo von Allmen (Suiza) – 1:25,32
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Plata: Ryan Cochran-Siegle (EE. UU.) – 1:25,45
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Bronce: Marco Odermatt (Suiza) – 1:25,60
A pesar de su perfil profesional, Tiziano reconoció que el entorno familiar vive sus carreras con distintas intensidades. Mientras sus hermanos —también competidores— son sus principales confidentes técnicos y su padre se enfoca en los números y la velocidad, su madre, Valeria Mazza, es quien peor la pasa. “A mamá es a la que más miedo le da y a veces no le gusta tanto mirar”, confesó el atleta antes de su participación histórica.
Con este resultado, Gravier confirma que no es solo una promesa, sino una realidad consolidada en el esquí alpino mundial, dejando la bandera argentina en lo más alto de la región.
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