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Tragedia aérea en plena tormenta histórica: un jet privado se estrelló en Maine y dejó siete muertos

El accidente ocurrió durante el despegue en el aeropuerto de Bangor, en medio de una ola de frío extremo y visibilidad casi nula por nieve y hielo. Las autoridades federales investigan las causas mientras el temporal ya provocó al menos 21 muertes en Estados Unidos.

Avión privado se desploma en el Aeropuerto Internacional de Bangor.

Siete personas murieron y una resultó gravemente herida este domingo por la noche cuando un avión privado se estrelló durante el despegue en el Aeropuerto Internacional de Bangor, en el estado de Maine, al noreste de Estados Unidos. El accidente ocurrió alrededor de las 19.45, en pleno desarrollo de una histórica tormenta invernal que afecta a gran parte del país, con temperaturas bajo cero, nevadas intensas y visibilidad extremadamente reducida. La aeronave, un Bombardier Challenger 600 que transportaba a ocho ocupantes, quedó invertida sobre la pista y se incendió tras el impacto.

El siniestro fue confirmado por la Administración Federal de Aviación (FAA), que informó que las circunstancias del accidente aún no fueron determinadas. De inmediato se activaron los protocolos de emergencia en el aeropuerto, mientras los equipos de rescate lograron asistir a un único sobreviviente, que fue trasladado en estado crítico a un centro de salud de la zona.

Según detallaron las autoridades aeronáuticas, el avión volcó poco después de recibir la autorización para despegar. Una grabación de audio de los controladores de tráfico aéreo, a la que accedieron medios estadounidenses a través de la plataforma LiveATC, registra el momento posterior al accidente. En el audio se escucha a uno de los operadores alertar: “Avión boca abajo. Tenemos un avión de pasajeros boca abajo”, apenas 45 segundos después de que la aeronave iniciara la maniobra de despegue.

El director del aeropuerto de Bangor, José Saavedra, explicó en conferencia de prensa que si bien el domingo se registró una nevada constante, las operaciones aéreas continuaban activas al momento del accidente. “Había aviones aterrizando y despegando en ese momento, pero las condiciones eran muy desafiantes”, reconoció. Las temperaturas se encontraban muy por debajo del punto de congelación y una ligera nevada, sumada al hielo acumulado, reducía considerablemente la visibilidad.

De acuerdo con la FAA, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) enviará un equipo de investigadores a Maine para determinar las causas del siniestro. La pesquisa se centrará en las condiciones meteorológicas, el estado de la pista, los procedimientos de deshielo y el desempeño de la aeronave en el momento crítico del despegue.

Accidente aereo en Estados Unidos.

El accidente se produjo en el contexto de una de las tormentas invernales más severas de los últimos años en Estados Unidos. El fenómeno climático, caracterizado por nevadas intensas, hielo, vientos peligrosos y la irrupción de aire ártico, ya dejó al menos 21 muertos en distintos estados y afectó a más de 200 millones de personas desde Texas hasta Nueva Inglaterra.

El impacto del temporal se sintió con fuerza en el sistema de transporte aéreo. Solo el domingo, alrededor de 12.000 vuelos fueron cancelados dentro, hacia o desde Estados Unidos, y casi 20.000 sufrieron demoras, según datos del portal FlightAware.

El temporal también provocó apagones masivos. Hasta la mañana del lunes, más de 800.000 usuarios permanecían sin suministro eléctrico, con los mayores cortes concentrados en Tennessee, Misisipi y Luisiana. En ese contexto, las autoridades reiteraron el pedido de evitar desplazamientos innecesarios y extremar las medidas de precaución.

Mientras continúan las tareas de investigación en Bangor, el accidente del jet privado se convirtió en uno de los episodios más dramáticos de una tormenta que expuso con crudeza los riesgos del transporte y la fragilidad de las infraestructuras frente a eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes.

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