
Al cumplirse un mes de los trágicos movimientos telúricos que azotaron al norte de Venezuela, el Banco Mundial presentó su primer informe de evaluación de daños directos. Según el organismo internacional, la destrucción provocada por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter dejó pérdidas por 19.500 millones de dólares, una cifra abrumadora que requiere de una respuesta coordinada e inversión público-privada para afrontar la recuperación del país.
El informe detalla que el mayor impacto se concentró en el sector residencial: casi la mitad del total de las pérdidas corresponde a la destrucción de viviendas, sumando 9.300 millones de dólares. Por su parte, la infraestructura pública y los edificios no residenciales sufrieron daños calculados en 5.200 y 5.000 millones de dólares, respectivamente.
Las regiones costeras y del centro norte venezolano se llevaron la peor parte: los estados de La Guaira y el Distrito Capital concentraron el 47% de los daños totales, seguidos por las jurisdicciones de Miranda y Carabobo.
De acuerdo con el último parte oficial de la Asamblea Nacional, el saldo de la tragedia asciende a 5.398 personas fallecidas, 16.740 heridos y más de 23.000 damnificados alojados en un centenar de campamentos transitorios. Además, se contabilizaron 190 edificios colapsados y más de 850 con fallas estructurales severas.
El Banco Mundial aclaró que la cifra de 19.500 millones representa solo el reemplazo directo a valores actuales. Si el país encara una reconstrucción con materiales modernos, mejores estándares de seguridad sísmica y remoción masiva de escombros, el monto final podría multiplicarse hasta alcanzar los 50.000 millones de dólares, planteando un desafío monumental para la región.
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