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Traición en el Ártico: el oso polar cambió Coca Cola por Pepsi

Pepsi vuelve al Super Bowl con una jugada cargada de ironía: pone al icónico oso polar, símbolo histórico de Coca-Cola, a elegir Pepsi Zero Sugar en una prueba a ciegas.

Pepsi encendió nuevamente la histórica rivalidad con Coca-Cola al apropiarse de uno de sus símbolos más reconocidos: el oso polar. La marca presentará su nuevo comercial global durante el Super Bowl LX, el próximo 8 de febrero, en un spot titulado The Choice, donde el personaje, asociado durante décadas a su competidor, elige Pepsi Zero Sugar en una prueba a ciegas.

La acción marca el regreso de Pepsi al evento publicitario más visto del mundo y reactiva un argumento clásico de la marca, basado en que cuando se elimina el peso del branding y las etiquetas, el consumidor elige por sabor. En este caso, la elección funciona también como un gesto simbólico que apunta directamente al corazón de la identidad de Coca-Cola.

El anuncio fue dirigido por el cineasta Taika Waititi y retoma el formato de la histórica Pepsi Challenge. En la pieza, el oso polar participa de una degustación sin marcas visibles y, tras elegir Pepsi Zero Sugar, inicia un recorrido de aceptación personal que opera como metáfora de un consumidor que se anima a cuestionar hábitos y lealtades arraigadas.

Desde la compañía destacaron el mensaje central de la campaña. “Durante décadas, Pepsi ha aceptado ser la marca de refrescos de cola desafiante, pero seguimos demostrando que somos el número uno en lo que más importa: el sabor”, afirmó Gustavo Reyna, vicepresidente de marketing de Pepsi. Y agregó: “A los bebedores de cola les importa el sabor, pero cuando eligen algo que no sea Pepsi, dejan el sabor en la mesa”.

El contexto del Super Bowl refuerza la apuesta. Las grandes marcas de bebidas vienen reconfigurando su estrategia ante la caída sostenida del consumo de gaseosas tradicionales. Según datos de la consultora Circana, las opciones sin azúcar representaron el 52% del crecimiento total de la categoría en 2025. En ese escenario, Pepsi Zero Sugar registró un crecimiento del 30,8% el año pasado y sumó más de un millón de nuevos hogares consumidores.

A lo largo de los años, Pepsi y Coca-Cola se cruzaron en múltiples comerciales, incluso durante ediciones anteriores del Super Bowl, con escenas de repartidores enfrentados o personajes que “traicionaban” a su marca tras probar una Pepsi. Sin embargo, la adopción del oso polar toca un ícono con más de un siglo de historia.

El comercial está musicalizado con I Want to Break Free, el clásico de Queen lanzado en 1984. La canción, asociada históricamente a la idea de liberación personal y rebeldía frente a las normas impuestas, acompaña el recorrido del oso polar en su decisión de abandonar una lealtad construida por décadas y elegir por convicción propia.

El vínculo entre Coca-Cola y el oso polar es uno de los más reconocibles de la historia de la publicidad y se fue construyendo a lo largo de más de un siglo, hasta transformarse en un símbolo cultural que excede a la marca. La primera aparición del animal se remonta a 1922, en un anuncio impreso publicado en Francia, donde se lo veía enfrentando el calor con una botella de gaseosa.

Sin embargo, su consagración global llegó en 1993 con la campaña “Siempre Coca-Cola”, cuando el spot animado Northern Lights mostró a una familia de osos contemplando la aurora boreal como si fuera una función de cine, en una escena que fijó al personaje como emblema de calidez, cercanía y disfrute compartido.

Con el paso del tiempo, el oso polar también pasó a encarnar valores que van más allá del marketing. Su creación estuvo inspirada en el labrador retriever de Ken Stewart, el creativo detrás de aquella campaña, y desde 2007 se convirtió en una pieza clave del compromiso ambiental de la compañía, a partir de la alianza con la World Wildlife Fund (WWF) para la protección de su hábitat natural.

Esa asociación incluyó iniciativas como el lanzamiento de latas blancas de edición limitada en 2011 para recaudar fondos. Hoy, el oso polar es un protagonista infaltable de las campañas navideñas de Coca-Cola y representa una idea de familia, alegría y tradición que la marca construyó durante décadas.

Coca-Cola dejó de pautar de manera regular en el Super Bowl en 2019, tras una extensa presencia de más de una década. Aunque tuvo un breve regreso en 2020, su ausencia abrió espacio para que Pepsi vuelva a ocupar el centro de la escena publicitaria del evento.

Resta saber si la apropiación del oso polar generará una reacción por parte de Coca-Cola, ya sea en términos legales o creativos. Por ahora, Pepsi logró lo que buscaba: instalar conversación, reavivar la rivalidad y poner a uno de los símbolos más reconocidos del marketing global a vestirse, al menos por un anuncio, de azul.

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