
Tras los crímenes de tres adolescentes la última semana, La Cerámica atraviesa horas de mucha angustia. Es que en esta parte de la zona noroeste de Rosario, la dinámica narco amenaza con llevarse puesta hasta la historia de una barriada que nació alrededor de una fábrica de cerámicos y hoy respira el miedo de salir a la calle por temor a una balacera.
Las instituciones educativas, claro, no son ajenas al conflicto. El lunes, las escuelas a las que iban los chicos asesinados no dieron clase. Este martes, la primaria reabrió con muy pocos alumnos presentes y la secundaria siguió cerrada. En Rucci, el barrio vecino, hubo dos establecimientos que decidieron suspender la actividad porque desde sus salones se escucharon los disparos anoche. Fue cuando amenaza un auto pasó mostrando un arma a vecinos de La Cerámica que pedían más seguridad y hacían piquetes “para que no pasen los tiratiros” . Eso pasó a pocos metros del lugar donde mataron a Benjamín López, Máximo Luján y Maite Gálvez, de 15, 14 y 13 años.
En la mañana del martes, Red Boing recorrió las calles del barrio. Había muy poco movimiento y era visible la presencia de dos móviles del Comando circulando a muy baja velocidad: una Amarok y un Fiat Chronos. “Esto es también por lo que pasó anoche. Estábamos reclamando y pasaron unos en un auto rojo mostrando un arma delante nuestro. Después hubo un rato con balazos de goma, porque había bronca con los policías que no habían querido seguir a ese que nos había amenazado”, cuenta una vecina que pide no ser grabada. Tras el incidente, se hizo presente en la zona el ministro de Seguridad provincial, Claudio Brilloni, que pidió máxima atención a su tropa.

La secundaria a la que iba Maite, la 540, sigue sin tener clases esta semana, por recomendación del Ministerio de Educación. La primaria a la que iban Jeremías y Máximo, los otros dos chicos que mataron, volvió a abrir sus puertas después de haber cerrado el lunes por duelo. Por el miedo que tienen muchas familias en el barrio, las ausencias fueron muchas: “Hubo unos tres o cuatro chicos por grado”, dijo en el lugar la supervisora del Ministerio de Educación a Red Boing.
En el gremio docente tenían otro dato: “A nosottos nos dijeron que hubo solamente doce chicos. Y en Rucci no abrieron dos escuelas porque los tiros de ayer a la noche de La Cerámica se escuchaban allá también. Además, hay chicos de un barrio que van a clase a las instituciones del otro y también se sienten amenazados”, replicó Juan Pablo Casiello, titular de Amsafe Rosario.
El representante de Amsafe había dicho el lunes, tras participar de una reunión en esa misma escuela: “Estamos en una situación dramática. La 1315 es una primaria muy fuerte en un barrio muy complejo. Nunca tuvo problemas. Está muy bien con la comunidad, pero por supuesto llora la pérdida de sus chiquitos. Acá además hay un comedor que provee otros establecimientos. Lo que hicimos fue pedir al Ministerio de Seguridad que garantice un móvil policial en los horarios de entrada y salida, además de pedir mayor presencia en el barrio en general”.

La hipótesis de una cacería narco detrás de los crímenes
La hipótesis que repiten varios vecinos por lo bajo respecto a la situación que se vive en La Cerámica habla de un conflicto por droga. Así lo dijo inclusive Javkin al hablar del tema este martes, al encabezar una conferencia de prensa sobre la seguridad de Rosario: el propio intendente sugirió que alguien “habría mejicaneado”. La versión que se escucha en el territorio es que varios soldaditos de una transera de zona noroeste entraron a una casa que estaba por ocupar una de las bandas fuertes de la ciudad y se quedaron con 10 kilos de cocaína ajenos. Y ahora se estaría ejecutando la venganza por aquel hecho.
En audios de WhatsApp que se viralizaron por estas horas, se habla de una venganza “contra el que sea en el barrio”, hasta que aparezca la droga que se llevaron. Como las muertes y las balaceras se fueron dando, la amenaza se tornó creíble.
La escuela 1315 está en la esquina de República de Irak y Unión, frente al playón que debería recibir por la tarde a decenas de chicos, pero luce desierto por la crisis de seguridad. A pocos metros sobre calle Cafulcurá se hicieron ayer los piquetes para evitar el paso de “tira tiros”. El 153, que pasa por acá, debió interrumpir sur servicio y así el barrio quedó aislado por la amenaza narco. En La Cerámica, de pasado obrero, hoy lo que reina es el miedo.
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