
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quedó envuelto en una nueva controversia luego de publicar en su red Truth Social una imagen generada con inteligencia artificial en la que se lo representaba como una figura similar a Jesucristo, con luz divina emanando de sus manos mientras sanaba a un enfermo.
La publicación, que luego fue eliminada, generó rechazo incluso entre algunos de sus seguidores más fieles, especialmente dentro de sectores conservadores y religiosos que lo habían respaldado en otras polémicas.
Entre las voces críticas se destacó Riley Gaines, quien cuestionó la intención del posteo: “No puede entender por qué publicaría esto”. “¿Está buscando una reacción? ¿Realmente cree esto? De cualquier manera, hay dos cosas ciertas: 1) un poco de humildad le vendría bien 2) no se debe burlarse de Dios”, escribió en X.
También hubo cuestionamientos desde medios afines. Megan Basham, del Daily Wire, calificó la imagen como una “blasfemia ESCANDALOSA” y exigió que el presidente “retire esto de inmediato y pida perdón al pueblo estadounidense y luego a Dios”.
En la misma línea, Isabel Brown consideró que la publicación era “repugnante e inaceptable”, mientras que el conductor Steve Deace se limitó a expresar su rechazo con un contundente “No”.

Consultado por periodistas, Trump relativizó la polémica: “No era una representación, era yo”, afirmó, y agregó: “Se supone que soy yo como un médico que mejora a la gente”. “Y yo mejoro a la gente. Mejoro mucho a la gente”, añadió. La excongresista Marjorie Taylor Greene también se pronunció en contra y aseguró: “¡Condeno completamente esto y estoy rezando en contra!”.
La imagen no era original: había sido publicada previamente por Nick Adams en la red X, aunque en la versión compartida por Trump se modificaron elementos, incluyendo la aparición de una figura con cuernos en el fondo, según reportes periodísticos.
La controversia se da en paralelo a un cruce verbal entre Trump y Papa León XIV, quien cuestionó —sin nombrarlo directamente— lo que definió como una “ilusión de omnipotencia” en la política exterior estadounidense, en especial en relación con el conflicto con Irán.
Trump respondió calificando al pontífice como “débil con el delito” y aseguró que “no es fan del papa León”, mientras que el Papa ratificó que no teme a la administración estadounidense y que continuará pronunciándose en favor de la paz.
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