
El conflicto en el Caribe parece entrar en una fase de distensión económica. Este viernes 9 de enero, Donald Trump anunció a través de sus redes sociales la cancelación de una nueva incursión militar sobre territorio venezolano. El mandatario calificó como un “gesto inteligente” la decisión del gobierno bolivariano de liberar a un nutrido grupo de presos políticos, proceso que se inició apenas cinco días después de la captura de Nicolás Maduro.
“Buscamos la paz y la reconstrucción”, afirmó el líder republicano, quien ya planea una cumbre en la Casa Blanca con los directivos de las principales petroleras del mundo. Trump adelantó que estas compañías desembolsarán al menos 100 mil millones de dólares para poner a punto los yacimientos y la red de gas, aunque aclaró que la flota estadounidense no se moverá de sus posiciones estratégicas por “cuestiones de seguridad”.
El anuncio de Jorge Rodríguez y el reclamo de amnistía
Desde Caracas, el titular de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, fue el encargado de oficializar las excarcelaciones. El funcionario presentó la medida como un aporte para que la república continúe su “vida pacífica”, a pesar de que la cúpula del chavismo se encuentra diezmada tras la intervención de Washington. Entre los beneficiados figuran referentes opositores, periodistas y ciudadanos extranjeros que permanecían en cárceles de máxima seguridad.
Sin embargo, para los defensores de los derechos humanos, el gesto es insuficiente. Alfredo Romero, director del Foro Penal, recordó que todavía existen al menos 863 personas perseguidas por causas políticas. Romero reclamó una “amnistía general” que unifique al país, siempre y cuando no se garantice la impunidad para quienes cometieron crímenes de lesa humanidad.
La oposición exige el fin de la represión
Por su parte, la Plataforma Unitaria Democrática lanzó un comunicado tajante. La mayor coalición opositora advirtió que la libertad de algunos detenidos no alcanza si no se desarman los grupos irregulares que todavía operan en las calles. Para los dirigentes antichavistas, el cese de la represión es una tarea “urgente e inaplazable” que depende únicamente de las nuevas autoridades que quedaron a cargo tras el traslado de Maduro a Nueva York.
Con las petroleras listas para entrar en acción y los primeros presos políticos abrazando a sus familias, Venezuela inicia un camino de reconstrucción bajo la atenta mirada de un Trump que ya demostró que no le tiembla el pulso para usar la fuerza si el negocio o la política no avanzan según su plan.
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