
El analista internacional Claudio Fantini analizó el encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping y advirtió que, pese a las señales positivas, resulta difícil prever acuerdos duraderos por las diferencias profundas entre ambos liderazgos. En diálogo con el programa Antes de Todo de Radio Boing 97.3, aseguró que se trata de “una cumbre histórica” por el peso económico y tecnológico de ambas potencias.
“China necesita que en el mundo prevalezca un orden y Trump representa el desorden”, sostuvo Fantini al describir las diferencias entre los mandatarios. Según explicó, mientras Xi Jinping encarna un liderazgo hermético y estructurado, el Jefe de Estado norteamericano basa su construcción política en la exposición mediática constante y en la confrontación. “Trump hace política generando caos”, resumió el especialista.
Fantini también vinculó el estilo del expresidente estadounidense con su pasado televisivo. “Llevó a la Casa Blanca la lógica del reality show”, afirmó, y señaló que su necesidad permanente de aparecer frente a las cámaras dificulta sostener posiciones coherentes en política exterior. “Afirma algo y horas después puede decir y hacer todo lo contrario”, indicó.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la situación de Taiwán, tema que Trump mencionó antes de la reunión y que volvió a generar preocupación internacional. Fantini recordó que la actual situación que hay entre China y Estados Unidos surgió en los años 70, cuando Washington dejó de reconocer a Taiwán como un Estado independiente a cambio del compromiso chino de no avanzar militarmente sobre la isla.
Sin embargo, el analista advirtió que Xi Jinping busca terminar con ese equilibrio y tampoco descartó que Trump pueda negociar concesiones en torno a Taiwán a cambio de un mayor reconocimiento geopolítico para Estados Unidos en el continente americano. “Se teme que Trump le dé vía libre a China para poner fin al orden establecido que existe en Taiwán”, planteó.
Para Fantini, el encuentro deja más interrogantes que certezas. Aunque reconoció que hubieron gestos positivos entre ambos gobiernos. Sumado a eso, sostuvo que las diferencias de fondo entre Washington y Beijing continúan siendo enormes y que el futuro de la relación bilateral seguirá marcado por tensiones políticas, económicas y estratégicas.
Comentarios