
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que sería “un gran honor” para él “tomar Cuba”, durante declaraciones realizadas a periodistas en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
“Creo realmente que tendré el honor de tomar Cuba, de alguna manera”, dijo el mandatario, aunque luego aclaró que se refería a “liberarla” o intervenir para provocar un cambio político en la isla.
Las declaraciones se producen en un contexto de fuerte tensión entre ambos países, en medio de una crisis que afecta a Cuba y que incluye problemas energéticos, presión económica y sanciones internacionales.
En los últimos meses, la administración Trump ha endurecido su política hacia el gobierno cubano, con medidas destinadas a debilitar económicamente al régimen y promover un cambio político en la isla.
Entre esas acciones se incluyen restricciones comerciales, sanciones económicas y presiones sobre países que suministran petróleo a Cuba, lo que ha agravado la crisis energética que atraviesa el país caribeño. En ese marco, el propio Trump también aseguró recientemente que el gobierno cubano podría “caer muy pronto”, y llamó a las autoridades de La Habana a negociar con Washington.
Mientras tanto, Cuba atraviesa una crisis económica y energética que ha provocado protestas y un fuerte deterioro de las condiciones de vida en la isla, lo que mantiene a la región en alerta ante la posibilidad de una escalada diplomática o política.
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