
La curiosidad por lo que ocultan los archivos del Pentágono dio un giro inesperado este viernes 20 de febrero. Donald Trump instruyó al Secretario de Guerra y a diversos departamentos de inteligencia para que inicien el proceso de apertura de expedientes relacionados con objetos voladores no identificados. “Debido al enorme interés mostrado, ordenaré la publicación de archivos sobre vida alienígena y fenómenos aéreos altamente complejos”, afirmó el mandatario.
Aunque no confirmó si la desclasificación será total, Trump enfatizó que la información es “extremadamente interesante e importante”. Este movimiento busca dar respuesta a una demanda social histórica en Estados Unidos, país donde instalaciones como el Área 51 alimentaron durante décadas teorías sobre naves espaciales y tecnología no humana.
El anuncio no fue casual, sino que funcionó como un contraataque hacia su antecesor. Trump acusó a Barack Obama de violar protocolos de seguridad al declarar en una entrevista que los extraterrestres “son reales”. Según el actual presidente, Obama “tomó información clasificada” y cometió un error grave al hablar del tema en términos de certeza.
Por su parte, Obama intentó bajarle el tono a la polémica mediante una publicación en Instagram, donde aclaró que sus dichos se basan en probabilidades estadísticas y no en evidencia directa. “El universo es tan grande que las probabilidades de que haya vida son altas, pero las de que nos hayan visitado son bajas. No vi evidencia de contacto durante mi presidencia”, explicó el exmandatario.
A pesar del entusiasmo que genera la orden de Trump, los antecedentes científicos de las agencias de inteligencia son escépticos:
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Informe 2024: El Departamento de Defensa concluyó que no existe evidencia de tecnología extraterrestre en los avistamientos registrados desde la Segunda Guerra Mundial.
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Área 51: Documentos desclasificados en 2013 confirmaron que la base en Nevada se utilizó para probar aviones espía durante la Guerra Fría, descartando la presencia de naves de otros mundos.
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Postura de Trump: Curiosamente, el propio presidente admitió que aún no tiene una opinión formada. “No sé si son reales o no”, declaró ante la prensa.
La decisión de abrir los archivos promete una nueva oleada de debates sobre la transparencia del Estado y la seguridad nacional, en un momento donde Estados Unidos también refuerza su despliegue militar en otras regiones del globo.
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