
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió este sábado que China, Francia y el Reino Unido envíen buques de guerra al Estrecho de Ormuz, en medio de la creciente escalada militar con Irán.
El mandatario sostuvo que la presencia naval internacional es necesaria para garantizar la seguridad del comercio mundial y advirtió que la zona debe dejar de ser una amenaza para el suministro global de petróleo. En ese marco, lanzó una fuerte advertencia: “De una forma u otra, pronto conseguiremos que el estrecho de Ormuz esté ABIERTO, SEGURO y LIBRE”.
El conflicto en Medio Oriente ya lleva tres semanas y provocó una fuerte suba del precio del petróleo, con impacto directo en la economía global. En paralelo, las tensiones militares continúan escalando con operaciones ofensivas en distintos puntos estratégicos.
Trump también aseguró que Estados Unidos intensificará la ofensiva contra Irán y advirtió que su país “bombardeará sin piedad la costa” iraní y hundirá barcos si continúan las amenazas contra la navegación comercial.
En un mensaje anterior publicado en su red social Truth Social, el presidente estadounidense afirmó que Irán está “totalmente derrotado” y que busca negociar un acuerdo con Washington. “Los medios de comunicación que difunden noticias falsas odian informar sobre lo bien que lo ha hecho el Ejército de Estados Unidos contra Irán, que está totalmente derrotado y quiere un acuerdo, ¡pero no un acuerdo que yo aceptaría!”, escribió.
Las declaraciones se produjeron poco después de que Estados Unidos lanzara un ataque contra la isla iraní de Kharg, considerada el principal centro de la industria petrolera iraní, donde se almacena cerca del 90 % del petróleo que el país exporta al mundo.
Según el propio Trump, el operativo fue “uno de los bombardeos más poderosos de la historia de Medio Oriente” y aseguró que las fuerzas estadounidenses “aniquilaron por completo todos los objetivos militares” presentes en la isla.
En paralelo, el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, advirtió que el estrecho de Ormuz continuará cerrado, lo que profundiza el temor internacional por el impacto que podría tener el conflicto en el comercio energético mundial.
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