
El presidente de Donald Trump afirmó este lunes que la ofensiva militar contra Irán está lejos de alcanzar su punto máximo y advirtió que la fase más contundente de los ataques aún no comenzó. En declaraciones a CNN, sostuvo con tono desafiante: “Ni siquiera hemos empezado a golpearles fuerte. La gran oleada aún no ha sucedido. Lo grande viene pronto”.
El mandatario dejó en claro que la operación podría intensificarse en los próximos días y extenderse más allá de las cuatro o cinco semanas previstas inicialmente. “Siempre pensé que duraría cuatro semanas. Ahora vamos algo adelantados, pero tenemos capacidad para ir mucho más allá de eso”, señaló. Además, aseguró que Estados Unidos está “arrasando” a Irán y que la campaña militar está preparada para escalar si fuera necesario.
Trump también reveló que la cadena de mando iraní atraviesa una situación de incertidumbre tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei, abatido el fin de semana en un ataque selectivo. “Ellos mismos no saben quién los lidera ahora. Eliminamos a 49 de sus líderes. No sabemos quién está al mando”, afirmó. Sin embargo, aclaró que el conflicto no busca formalmente un cambio de régimen, aunque deslizó: “No es una guerra de cambio de régimen, pero sí logramos un cambio en el régimen”.
En diálogo con el New York Post, el presidente no descartó el envío de fuerzas terrestres, pese a haber prometido durante años evitar nuevas guerras en el extranjero: “No tengo problema con enviar tropas si es necesario”. Por ahora, explicó, la ofensiva se basa en bombardeos aéreos y misiles.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, respaldó la postura y sostuvo: “No vamos a entrar en el ejercicio de decir qué haremos o no haremos. Llegaremos tan lejos como sea necesario”. Y agregó: “No es una guerra interminable. Peleamos para ganar y no desperdiciar tiempo ni vidas”.

Trump detalló por primera vez los cuatro objetivos centrales de la operación denominada “Furia Épica”: destruir las capacidades de misiles balísticos de Irán, aniquilar su marina, impedir que Teherán obtenga armas nucleares y cortar el apoyo a grupos armados como Hezbollah y Hamas. “Ya hemos hundido diez barcos. Están en el fondo del mar”, aseguró.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, confirmó que la campaña militar está en su “fase inicial” y que llevará tiempo cumplir los objetivos estratégicos. Reconoció que Estados Unidos ya impuso la supremacía aérea, aunque admitió que la operación supone un “trabajo arduo” y confirmó bajas: cuatro militares estadounidenses murieron en Kuwait tras un ataque iraní y tres aviones fueron derribados, oficialmente por fuego amigo.
En el plano regional, Trump destacó como “sorpresa” la reacción activa de países árabes como Bahréin, Jordania, Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, que fueron blanco de ataques iraníes y decidieron involucrarse más de lo esperado. “Les dijimos: ‘Nosotros nos encargamos’, y ahora quieren pelear. Ahora insisten en involucrarse”, afirmó.
Finalmente, ante las críticas y advertencias sobre el costo político y militar de la campaña, el mandatario fue tajante: “No me importan las encuestas. Estoy haciendo lo correcto en Irán”. Con las elecciones de medio mandato en el horizonte, la Casa Blanca apuesta a profundizar la ofensiva y deja un mensaje claro: el conflicto, lejos de apaciguarse, podría entrar en su etapa más intensa.
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