
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una contundente advertencia contra Irán y aseguró que no habrá ningún tipo de negociación mientras el régimen no acepte una “rendición incondicional”, en medio de la escalada militar que sacude a Medio Oriente.
El mandatario publicó su mensaje en su red social Truth Social mientras Israel bombardeaba objetivos en Teherán y posiciones de la milicia Hezbollah en Beirut, en un conflicto que ya involucra a múltiples países de la región.
En su mensaje, Trump fue tajante: “No habrá ningún acuerdo con Irán salvo la RENDICIÓN INCONDICIONAL”. La declaración llegó en un contexto de creciente tensión militar, luego de que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, afirmara que los ataques contra Irán estaban “a punto de aumentar drásticamente”.
Los bombardeos israelíes en el Líbano alcanzaron una intensidad que no se veía desde el alto el fuego de 2024, que había puesto fin a la última guerra entre Israel y Hezbollah, el grupo armado respaldado por Irán.
Durante los primeros días del conflicto actual, la milicia libanesa lanzó cohetes contra Israel, lo que desencadenó una fuerte respuesta militar. Como consecuencia de la ofensiva, más de 95.000 personas huyeron de los suburbios de Beirut y del sur del Líbano, luego de que Israel emitiera órdenes masivas de evacuación.
En paralelo, Estados Unidos e Israel intensificaron los ataques contra posiciones iraníes con el objetivo de debilitar las capacidades militares de Teherán, su liderazgo político y su programa nuclear.
Las metas de la operación han variado con el correr de los días, aunque en algunos casos se ha insinuado la intención de provocar un cambio de gobierno en Irán o impulsar nuevos liderazgos internos.La guerra ya involucra directa o indirectamente a más de una docena de países de Medio Oriente y también generó repercusiones en Europa.
En Londres, la policía informó la detención de cuatro hombres sospechosos de colaborar con Irán en tareas de espionaje contra la comunidad judía. Teherán ha sido vinculado previamente con operaciones en el exterior contra disidentes iraníes, ciudadanos israelíes y objetivos judíos.
Advertencias sobre una crisis económica global
El conflicto también generó preocupación por su impacto en la economía mundial, especialmente en el mercado energético.
El ministro de Energía de Catar, Saad al-Kaabi, advirtió que la guerra podría provocar una crisis económica global. Según explicó al Financial Times, la suspensión de exportaciones de energía del Golfo podría disparar el precio del petróleo hasta los 150 dólares por barril.
El funcionario alertó además que incluso si el conflicto terminara de inmediato, la recuperación del suministro energético tardaría tiempo.
En ese sentido, señaló: “El restablecimiento de los envíos normales tras el ataque con drones iraníes a la principal planta de gas natural licuado de Catar tomaría semanas o meses”.
La ofensiva militar ya dejó al menos 1.230 muertos en Irán, más de 200 en Líbano y alrededor de una docena en Israel, según cifras oficiales. Además, seis militares estadounidenses fallecieron durante las operaciones.
En una nueva publicación, Trump sostuvo que tras una eventual rendición iraní, Estados Unidos y sus aliados ayudarían a reconstruir el país. El presidente incluso aseguró que la nación podría convertirse en “económicamente más grande, mejor y más fuerte que nunca”.
Estas declaraciones alimentaron las especulaciones sobre los objetivos finales de Washington y Tel Aviv en el conflicto.
La disputa por el poder tras la muerte del líder supremo
En medio de la guerra, el presidente iraní Masoud Pezeshkian reveló que varios países iniciaron gestiones de mediación, aunque no dio detalles. El conflicto se produce además tras la muerte del Ayatolá Ali Jamenei, líder supremo iraní, fallecido en los primeros ataques del conflicto.

Trump también se refirió a la sucesión política en Irán y sugirió que Estados Unidos debería participar en la elección del nuevo líder. En ese contexto, desestimó la posibilidad de que Mojtaba Jamenei, hijo del líder fallecido, lo suceda. El mandatario lo calificó como “un peso ligero”.
Mientras tanto, la televisión estatal iraní informó que un consejo de liderazgo comenzó a debatir la convocatoria de la Asamblea de Expertos, el órgano clerical de 88 miembros encargado de elegir al nuevo líder supremo.
Varios edificios vinculados a ese organismo ya fueron alcanzados por bombardeos durante la campaña aérea israelí-estadounidense, mientras que Israel advirtió que podría atacar al próximo líder si considera que representa una amenaza.
Ataques navales y ofensivas en el Golfo
El ejército estadounidense confirmó también la destrucción del portadrones iraní IRIS Shahid Bagheri, que fue incendiado durante un ataque. El buque, adaptado para transportar drones, posee una pista de 180 metros y autonomía suficiente para circunnavegar el planeta sin repostar.
A comienzos de la semana, además, un submarino estadounidense hundió una fragata iraní cerca de Sri Lanka, tras una maniobra naval conjunta con India. La marina de Sri Lanka logró rescatar 32 tripulantes, mientras que 87 cuerpos fueron recuperados del mar.

Irán respondió con misiles y drones dirigidos contra Israel y contra países del Golfo que albergan tropas estadounidenses, entre ellos Kuwait, Catar, Arabia Saudita y Baréin. Aunque no se registraron víctimas inmediatas, varios países interceptaron los proyectiles.
En esos territorios murieron al menos 15 civiles, mientras que Catar y Arabia Saudita informaron haber destruido misiles dirigidos contra instalaciones militares estadounidenses. En Baréin, algunos ataques impactaron dos hoteles y un edificio residencial, aunque sin provocar víctimas.
Por su parte, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait también reportaron incursiones aéreas. En este último país murieron seis soldados estadounidenses el domingo.
Hezbollah llama a resistir y el gobierno libanés critica a ambos bandos
En medio del avance militar, la comandancia de Hezbollah llamó a sus combatientes a continuar la lucha. En un comunicado, instó a “no ceder” y a “defender la nación”, enmarcando el conflicto en términos religiosos.
Sin embargo, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, cuestionó tanto a Israel como al propio Hezbollah. El funcionario sostuvo que “el Estado y el pueblo libanés no eligieron esta guerra”, reflejando la compleja situación política que atraviesa el país en medio de la escalada militar.
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