
La Casa Blanca elevó la presión sobre Irán al exigir la apertura inmediata y sin restricciones del estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio energético global. La demanda fue confirmada por la portavoz presidencial Karoline Leavitt, quien aseguró que el presidente Donald Trump considera esta medida como una condición central para avanzar en las negociaciones.
El reclamo incluye no solo la reapertura del tránsito marítimo, sino también la eliminación de cualquier tipo de cobro: “El tráfico debe restablecerse sin limitaciones, incluyendo cobros de peajes”, afirmó Leavitt en conferencia de prensa.
La exigencia se da en un contexto de alta tensión en Medio Oriente, con versiones cruzadas sobre el estado del estrecho y el inicio inminente de conversaciones diplomáticas en Islamabad, Pakistán.
Qué exige Estados Unidos y por qué
Según explicó la portavoz, la reapertura total del estrecho de Ormuz y la entrega del uranio enriquecido iraní son las principales prioridades de Washington en la mesa de negociación.
“Eso está en lo más alto de la lista de prioridades para los negociadores”, subrayó Leavitt, quien confirmó que el equipo estadounidense viajará a Pakistán para iniciar conversaciones directas este sábado.
Además, reveló que existen informes contradictorios sobre la situación en la zona: “Lo que se dice públicamente es diferente de lo que se nos transmite en privado”, sostuvo, aunque aseguró que el presidente fue informado de que el tránsito marítimo ya se estaría restableciendo.

La Casa Blanca también defendió su accionar militar reciente. Según Leavitt, Estados Unidos “ha logrado y superado los principales objetivos” durante los 38 días de la Operación Furia Épica.
En ese sentido, afirmó que las capacidades de Irán fueron seriamente afectadas: “La marina y la fuerza aérea iraníes han sido destruidas, y su capacidad militar y nuclear ha sido retrasada por años”.
Si bien reconoció que aún quedan recursos en el arsenal iraní, indicó que la ofensiva fue determinante para forzar un cambio de postura en Teherán.
La portavoz reveló que un primer plan presentado por Irán fue rechazado de plano por Washington: “Fue literalmente tirado a la basura por ser fundamentalmente inaceptable”.
Sin embargo, destacó que luego se recibió una propuesta más viable: “Una base de negociación más realista”. En paralelo, confirmó que la posibilidad de que Estados Unidos obtenga ingresos por el paso de embarcaciones en el estrecho está sobre la mesa, aunque aclaró que no es la prioridad inmediata.
Leavitt describió la situación actual como “frágil”, con dificultades en las comunicaciones y reportes aún no verificados sobre movimientos militares tras el cese del fuego.
También defendió la postura de Trump frente a las críticas internacionales: “La política de firmeza fue determinante para alcanzar el acuerdo”, sostuvo, en referencia a las advertencias previas del mandatario sobre posibles consecuencias extremas.
Finalmente, la Casa Blanca confirmó que el proceso de negociación tendrá una duración inicial de dos semanas, condicionado a un punto central: que el estrecho de Ormuz permanezca abierto y sin restricciones.
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