
Un nuevo ataque ruso contra la infraestructura energética de la capital ucraniana dejó sin calefacción a más de 5.600 edificios residenciales en Kiev, cuando las temperaturas en la ciudad rondan los -14 °C, informaron las autoridades locales.
La ofensiva, que se produjo en la madrugada del martes, consistió en un bombardeo con drones de combate de largo alcance y misiles, lo que generó sirenas de alerta aérea y explosiones mientras los sistemas de defensa ucranianos respondían a la agresión.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, indicó en su cuenta de Telegram que “después de este ataque, 5.635 edificios residenciales están sin calefacción” y que una gran parte de la ciudad también quedó sin agua corriente tras los impactos sobre la red energética.
Además, al menos un hombre de 50 años murió como consecuencia del ataque, según autoridades locales, mientras que una mujer resultó herida y varios edificios, incluida una escuela primaria, sufrieron daños materiales.
El ataque ruso llega poco más de una semana después de una ofensiva similar del 9 de enero, que ya había causado cortes masivos de energía y dejó a la mitad de la capital sin calefacción durante días en medio de temperaturas extremadamente bajas.
La situación ha generado dificultades adicionales para los residentes de Kiev, donde colegios permanecen cerrados hasta febrero y se han atenuado las luces de calles para preservar recursos energéticos.
Las autoridades ucranianas han denunciado que este tipo de ataques se dirige intencionalmente contra la infraestructura civil para debilitar la resistencia de la población, y hacen un llamado a reforzar los sistemas de defensa aérea ante la escalada de bombardeos.
La guerra entre Rusia y Ucrania continúa afectando gravemente a la vida cotidiana de millones de personas, especialmente en pleno invierno, cuando la falta de calefacción supone un riesgo adicional para la población civil.
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