
Un simple choque en Puerto Madero terminó exponiendo la presencia en Argentina del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el entramado financiero que había montado en el país el cuñado de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”. La historia salió nuevamente a la luz tras la muerte del capo narco y fue detallada por el fiscal federal de Morón, Sebastián Basso.
Todo ocurrió en 2009, cuando tres ciudadanos mexicanos protagonizaron un accidente de tránsito en el exclusivo barrio porteño. Lo que parecía un hecho menor se convirtió en el punto de partida de una causa federal que reveló el desembarco silencioso del cartel en el país para lavar millones de dólares.
El fiscal relató que la clave fue la intervención de un efectivo de Prefectura. “Un oficial de Prefectura, que estaba de seguridad en el lugar, tuvo que intervenir y ahí se empezaron a pelear los tres mexicanos con el prefecto. Después los mexicanos se fueron y el oficial tomó la patente del vehículo y le llamó la atención, porque ese vehículo estaba a nombre de una empresa recién creada en la zona oeste, cuyo presidente era una persona de muy escasos recursos”, explicó Basso en diálogo radial.
A partir de ese dato, la Fiscalía Federal de Morón inició una investigación que permitió seguir el rastro del dinero. “Vimos que eran la avanzada de otros mexicanos. ¿Por qué? Porque empezaron a traer mucho dinero por transferencias bancarias hacia Argentina, millones de dólares”, sostuvo el fiscal.
Supermercados, locales premium y una fuga repentina
Según la causa, el grupo alquiló locales comerciales en zonas estratégicas de la Ciudad de Buenos Aires con la intención de montar una cadena de supermercados similar a 7-Eleven. De hecho, inauguraron un comercio en Puerto Madero llamado Corra Mi Lugar.
“Alquilaban locales importantes en la Ciudad de Buenos Aires y querían poner, y pusieron de hecho, una cadena de supermercados tipo 7-Eleven de Estados Unidos”, detalló Basso.
Pero la operación fue tan fugaz como sospechosa. “Después de un tiempo, rápidamente se fueron. Se fueron de la Argentina e, incluso, vendieron un local y el que lo compró no pudo pagarles porque se fueron y ni siquiera sabíamos dónde era”, agregó.

Con el paso de los años y el crecimiento del CJNG, la Justicia logró unir las piezas. “En el año 2016 surgió esto del cartel Jalisco Nueva Generación y empezamos a atar cabos y nos dimos cuenta de lo que había pasado con los mexicanos: era un grupo de personas vinculadas al jefe del cartel, parientes cercanos, que se dedicaban al negocio financiero del cartel, se llamaban Los Cuinis”, explicó el fiscal.
El cuñado de “El Mencho” y la pista uruguaya
El principal involucrado era Gerardo González Valencia, conocido como “Lalo”, ex líder de Los Cuinis, el brazo financiero del CJNG. Además de socio criminal, era cuñado de “El Mencho”.
González Valencia vivió en Argentina entre 2009 y 2010 junto a su familia. “Vino con toda su familia a instalarse acá y hasta mandaron a los chicos al colegio. Estuvieron un par de años. Después, por razones que nunca supimos, se fueron a Uruguay. Vivieron primero en una mansión de un argentino en Punta del Este y después en un hotel muy importante en Montevideo, donde ahí fueron detenidos y extraditados a Estados Unidos”, detalló Basso.
En abril de 2016 fue arrestado en Uruguay tras una acusación formal del gobierno estadounidense. Pasó cuatro años preso allí y en mayo de 2020 fue extraditado a Estados Unidos, donde recibió condena a prisión perpetua por tráfico de estupefacientes.
Las acusaciones en Estados Unidos
El Departamento de Justicia de Estados Unidos lo señala como jefe del brazo financiero del CJNG entre 2003 y 2016 y responsable de coordinar envíos de toneladas de cocaína.
En uno de los documentos oficiales se describe: “Algunos de estos envíos fueron interceptados por las fuerzas del orden, incluida la incautación de aproximadamente 280 kilogramos de cocaína de un semisumergible interceptado por la Guardia Costera de los EE. UU. y la incautación de 750 kilogramos de cocaína oculta en cadáveres de tiburones congelados con destino a los Estados Unidos e incautados por las fuerzas del orden mexicanas. González-Valencia también dirigió los asesinatos de narcotraficantes rivales y usó y suministró armas para promover la conspiración de narcotráfico”.
Además, se lo acusa de haber invertido personalmente en operaciones y de coordinar la logística de envíos hacia territorio estadounidense.
La investigación también reconstruyó la vida de lujos que “Lalo” llevó durante años: viajes a safaris, asistencia a Mundiales de fútbol y recorridas por Europa, mientras intentaba instalarse en Uruguay para escapar de la violencia desatada en México por el CJNG.
La causa en Argentina
En el expediente argentino, el dinero detectado permanece secuestrado y hay dos imputados en juicio oral. “El dinero del caso está secuestrado y hay dos personas en juicio oral. Uno fue el testaferro, que era taxista, y también otro argentino de apellido Calvete que vivió en Guadalajara junto con ellos, y es el que les armó todo el sistema de mercadeo acá”, explicó Basso.
Ese segundo imputado tenía nacionalidad uruguaya y utilizaba ese pasaporte para ingresar al país, lo que dificultó su captura.
Mientras González Valencia cumple condena en Estados Unidos y los mexicanos que participaron de la avanzada regresaron a su país —sin que pudiera concretarse su extradición—, la causa argentina sigue su curso.
Lo que comenzó como un simple choque terminó revelando una red internacional de lavado de dinero, el desembarco silencioso de uno de los carteles más poderosos de México y la conexión directa con el círculo íntimo de “El Mencho”.
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