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Un día como hoy: el asesinato de Justo José de Urquiza que cambió para siempre la historia argentina

El 11 de abril de 1870, el general entrerriano fue asesinado en su propia casa en un ataque que expuso las fracturas políticas del país. Detrás del crimen hubo años de tensiones y disputas internas.

El 11 de abril de 1870, Justo José de Urquiza, entonces gobernador de Entre Ríos y una de las figuras más influyentes de la política argentina del siglo XIX, fue asesinado en el Palacio San José por un grupo armado vinculado al movimiento liderado por Ricardo López Jordán. El ataque ocurrió al atardecer, cuando una partida de hombres irrumpió en su residencia con el objetivo inicial de apresarlo, aunque el operativo terminó en un crimen brutal.

El hecho se produjo en un contexto de profunda crisis política, marcado por el creciente rechazo de sectores federales hacia Urquiza, a quien consideraban un traidor por su acercamiento al gobierno nacional y por decisiones clave como su apoyo a la Guerra del Paraguay y su inacción frente a la represión de caudillos provinciales.

La escena del asesinato fue tan dramática como simbólica. Urquiza se encontraba en su residencia, rodeado de su familia, cuando el grupo atacante —integrado por decenas de hombres— irrumpió al grito de consignas contra su figura.

Al advertir el ataque, el caudillo intentó defenderse. Alcanzó a tomar un arma y enfrentó a los agresores, pero fue alcanzado por un disparo en el rostro que lo dejó gravemente herido. Luego, ya en el suelo y en presencia de su esposa e hijas, fue rematado a cuchilladas.

“¡No se mata así a un hombre en su casa, canallas!”, habría gritado antes de caer.

El ataque no se limitó a su figura. Ese mismo día, en la ciudad de Concordia, fueron asesinados dos de sus hijos: Justo Carmelo y Waldino Urquiza, en un episodio coordinado que evidenció la magnitud del levantamiento.

El asesinato no fue un hecho aislado, sino la culminación de un proceso de desgaste político que se había intensificado desde la Batalla de Pavón (1861). Allí, la decisión de Urquiza de retirarse del campo de batalla, pese a tener ventaja militar, fue interpretada por muchos como una traición a la causa federal.

Hace 154 años asesinaban al general Justo José de Urquiza – Chajarí Digital

Desde entonces, su figura comenzó a perder legitimidad entre sus propios seguidores. Su negativa a respaldar los levantamientos de caudillos como Ángel Vicente “El Chacho” Peñaloza y Felipe Varela, sumado a su alineamiento con figuras del poder central como Bartolomé Mitre y luego Domingo Faustino Sarmiento, profundizó el descontento.

El llamado “abrazo” con Sarmiento, en 1870, fue el punto de quiebre definitivo para muchos entrerrianos. Ese gesto político, interpretado como una rendición ante Buenos Aires, terminó de erosionar su liderazgo.

En ese clima emergió la figura de Ricardo López Jordán, antiguo aliado de Urquiza y referente de un federalismo más combativo. Aunque no existen pruebas concluyentes de que haya ordenado directamente el asesinato, sí encabezó el movimiento político y militar que derivó en la rebelión.

El plan original de los sublevados habría sido capturar a Urquiza y obligarlo a renunciar, pero la violencia del ataque transformó la operación en un asesinato. Tras el hecho, la legislatura provincial designó a López Jordán como gobernador.

“He deplorado que los patriotas no hallaran otro camino que la víctima ilustre que se inmoló”, declararía luego el propio líder entrerriano, marcando distancia del crimen aunque respaldando la revolución.

López Jordán gobernador, el fin de una etapa – El Diario Paraná

Consecuencias: guerra y represión

La muerte de Urquiza desencadenó una inmediata reacción del gobierno nacional. El entonces presidente Domingo Faustino Sarmiento ordenó una intervención militar masiva en Entre Ríos, enviando miles de soldados que regresaban de la guerra contra Paraguay.

Se inició así un conflicto armado prolongado, conocido como las guerras jordanistas, que enfrentó al ejército nacional con las fuerzas provinciales. La represión fue dura y dejó un saldo de gran cantidad de muertos, consolidando el poder central pero profundizando las divisiones internas.

La historia tendría un epílogo casi dos décadas después. En 1889, en Buenos Aires, el propio Ricardo López Jordán fue asesinado a balazos por un hombre que afirmó vengar la muerte de su padre, presuntamente ejecutado por orden del caudillo entrerriano. Aunque esa explicación nunca terminó de convencer, el hecho fue leído por muchos como el cierre de un ciclo de violencia iniciado en 1870.

El asesinato de Urquiza sintetiza las tensiones de una Argentina en formación: unitarios contra federales, Buenos Aires contra el interior, proyectos de país en disputa. Su muerte no solo significó el fin de un líder clave, sino también el inicio de una etapa de conflictos armados que terminarían consolidando el poder central.

A más de un siglo y medio, aquel 11 de abril de 1870 sigue siendo recordado como uno de los episodios más impactantes y simbólicos de la historia política argentina, donde el poder, la traición y la violencia se cruzaron de forma definitiva.

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