
El 19 de junio de 1897 nació en Brooklyn, Nueva York, Moses Harry Horwitz, el hombre que el mundo conocería como Moe Howard, líder y rostro emblemático de Los Tres Chiflados, uno de los grupos humorísticos más exitosos e influyentes de la historia de la televisión y el cine.
Reconocido por su característico corte de cabello tipo “taza”, su personalidad dominante en pantalla y su particular humor físico, Moe fue mucho más que uno de los integrantes del famoso trío: también fue el encargado de mantener unido al grupo durante décadas y administrar gran parte de sus asuntos económicos y contractuales.
Nacido en una familia judía de cinco hermanos, fue el cuarto hijo de Solomon Horwitz y Jennie Goldsmith. Desde pequeño mostró una gran memoria y una fuerte atracción por el espectáculo. Mientras sus padres intentaban orientarlo hacia un oficio tradicional, él faltaba a clases para asistir al teatro y soñar con una carrera artística.
Su famoso peinado nació casi por accidente. Cansado de las burlas que recibía en la escuela por sus largos bucles, a los 13 años decidió cortarse el cabello él mismo utilizando un recipiente como guía. Sin saberlo, acababa de crear la imagen que lo acompañaría durante toda su vida profesional.
Howard comenzó a trabajar en espectáculos teatrales y compañías de vodevil desde muy joven. En ese camino conoció a Ted Healy, figura clave en sus primeros años artísticos, con quien formó parte del grupo Ted Healy and His Stooges junto a su hermano Shemp Howard y posteriormente Larry Fine.
Tras diferencias con Healy, el grupo tomó un rumbo independiente. En 1934, junto a Larry Fine y su hermano menor Curly Howard, Moe firmó con Columbia Pictures y nació oficialmente el fenómeno de Los Tres Chiflados.
El trío se hizo mundialmente famoso gracias a una fórmula basada en el humor absurdo, los golpes exagerados, los cachetazos, los piquetes de ojos y las situaciones disparatadas que marcaron a varias generaciones. Entre 1934 y 1957 filmaron cerca de 190 cortometrajes, convirtiéndose en verdaderos íconos de la cultura popular estadounidense.
Aunque en pantalla interpretaba a un líder temperamental, autoritario y agresivo, quienes lo conocieron aseguraban que fuera de cámaras era una persona completamente diferente.
Casado desde 1925 con Helen Schonberger, prima del legendario mago Harry Houdini, Moe formó una familia junto a sus hijos Joan y Paul Howard. Durante décadas mantuvo una vida familiar estable y alejada de los excesos que caracterizaban a otras figuras del espectáculo.
Además de actuar, fue quien administró las finanzas del grupo, negoció contratos y procuró garantizar la estabilidad económica de sus compañeros, una tarea fundamental para la supervivencia de Los Tres Chiflados durante más de cuatro décadas.
La historia del grupo estuvo marcada por momentos difíciles. En 1946, Curly sufrió un accidente cerebrovascular que lo obligó a abandonar definitivamente las actuaciones. Su lugar fue ocupado por Shemp Howard, quien regresó al equipo hasta su muerte en 1955.
Posteriormente llegaron Joe Besser y más tarde Joe DeRita, quienes completaron las distintas formaciones del grupo durante los años siguientes.
A pesar de los cambios y del paso del tiempo, Los Tres Chiflados lograron reinventarse gracias a la televisión y a una serie de largometrajes producidos durante las décadas de 1950 y 1960, consolidando una popularidad que incluso superó la obtenida durante sus años de cortometrajes.
Moe Howard falleció el 4 de mayo de 1975 en Los Ángeles, víctima de un cáncer de pulmón, pocos meses después de la muerte de su inseparable compañero Larry Fine.
Sin embargo, su legado permanece intacto. Los Tres Chiflados continúan siendo emitidos en distintos países, cuentan con un museo dedicado exclusivamente a su historia y poseen una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, inaugurada en 1983.
Antes de morir, Howard reflexionó sobre el impacto de su obra y dejó una frase que terminó convirtiéndose en una profecía: “Hay niños en todo el mundo que ven las películas de Los Tres Chiflados. Estoy seguro de que estas durarán para siempre”.

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