
La computación cuántica comenzó a demostrar aplicaciones concretas en el campo de la salud. Un grupo de científicos de la Universidad Técnica de Dinamarca (DTU) comprobó que, combinada con inteligencia artificial, esta tecnología puede mejorar la búsqueda de nuevos medicamentos y reducir los tiempos necesarios para diseñarlos.
El estudio representa uno de los primeros casos en los que una computadora cuántica aporta ventajas prácticas al desarrollo de tratamientos, especialmente para enfermedades complejas y para poblaciones cuya información genética suele estar poco representada en las bases de datos tradicionales.
Cómo funciona la nueva metodología
Para la investigación, los especialistas emplearon un equipo cuántico desarrollado por la empresa británica Orca Computing, conectado a un sistema de inteligencia artificial generativa.
La combinación permitió diseñar péptidos —pequeñas cadenas de aminoácidos— capaces de reconocer y unirse a proteínas específicas del organismo, un proceso fundamental para la creación de vacunas, inmunoterapias y medicamentos dirigidos.
A diferencia de los sistemas convencionales, la computación cuántica puede analizar simultáneamente una cantidad mucho mayor de combinaciones posibles, lo que incrementa las probabilidades de encontrar compuestos eficaces incluso cuando la información disponible es limitada.
Tras sintetizar esas moléculas en laboratorio, los investigadores comprobaron que las generadas mediante el modelo híbrido ofrecían mejores resultados que las obtenidas únicamente con inteligencia artificial tradicional.
Una herramienta para tratamientos más inclusivos
Uno de los principales problemas que enfrenta hoy la investigación farmacéutica es la escasez de datos genéticos representativos de toda la población mundial. Gran parte de los modelos actuales se entrenan con información proveniente de personas de origen europeo o norteamericano, lo que puede reducir la eficacia de algunos tratamientos en otros grupos.
Según los investigadores, la computación cuántica ayuda a ampliar ese universo de posibilidades y favorece el diseño de medicamentos que contemplen una mayor diversidad genética.
El proyecto fue liderado por Timothy Patrick Jenkins, quien explicó que, aunque esta tecnología todavía atraviesa una etapa temprana de desarrollo, los resultados obtenidos demuestran que ya puede aportar beneficios reales a la investigación biomédica.
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