
Un sacerdote murió en Guayaquil, Ecuador, después de que una enorme cruz se desprendiera de la pared y cayera sobre él mientras celebraba una misa. El accidente ocurrió en la iglesia Perpetuo Socorro y quedó registrado por las cámaras que transmitían la ceremonia en vivo a través de Facebook.
La víctima fue identificada como Patricio Alfredo Sánchez Molinari, quien se desempeñaba como párroco del templo. En las imágenes se observa al religioso detrás del altar cuando la estructura ubicada a sus espaldas cede repentinamente y lo golpea en la cabeza.
La reacción de los presentes fue inmediata. Algunos feligreses se acercaron para auxiliarlo, mientras una mujer pidió desesperadamente que llamaran a una ambulancia. Según la información difundida sobre el caso, el sacerdote fue trasladado a un hospital, pero murió poco después debido a la gravedad de las heridas.
Las palabras que pronunció minutos antes del accidente
Uno de los aspectos que más impactó a quienes conocieron el episodio fue el contenido de la homilía que Sánchez Molinari había pronunciado poco antes del desprendimiento.
“Un día, todos los que estamos aquí también vamos a morir”, expresó ante los fieles mientras reflexionaba sobre las lecturas del Evangelio.
Trágica muerte de un sacerdote durante la celebración de la Santa Misa en Ecuador
El sacerdote redentorista P. Patricio Alfredo Sánchez Molinari, de 53 años, falleció este sábado 17 de octubre en Guayaquil (Ecuador), después de que una cruz situada en la pared detrás del altar cayera sobre él mientras celebraba la Santa Misa.
El sacerdote era párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
La Arquidiócesis de Guayaquil, a través de un comunicado firmado por el cardenal Luis Cabrera Herrera, ha expresado su profundo pesar y se ha unido en oración por el eterno descanso de su alma, trasladando su cercanía y afecto a la comunidad redentorista, familiares y amigos.
Que el Señor lo acoja en su Reino y conceda consuelo a quienes lloran su partida.
Descanse en paz. 🕊️🙏🏻
— News Vaticano 🇻🇦 (@news_vaticano) October 18, 2026
Durante su mensaje, también destacó la importancia de dedicar tiempo a Dios y a los seres queridos. “El tiempo de calidad que damos a Dios, a nuestros hermanos, al esposo, a la esposa, a los hijos, a la familia, ese tiempo es el mejor gastado”, sostuvo.
Minutos después de finalizar la homilía, el sacerdote se ubicó nuevamente detrás del altar para continuar con la celebración de la Eucaristía. Fue entonces cuando la cruz de madera con la figura de Jesucristo crucificado se desprendió de la pared y cayó sobre él.
La coincidencia entre sus palabras y el desenlace generó una fuerte conmoción entre los feligreses, aunque el accidente fue atribuido al desprendimiento de la estructura.
El comunicado de la Arquidiócesis de Guayaquil
Tras conocerse el fallecimiento, la Arquidiócesis de Guayaquil difundió un comunicado en el que confirmó la muerte del párroco y expresó su acompañamiento a la comunidad religiosa.
“Ha partido a la Casa del Padre para gozar de su presencia y su gloria”, señaló la institución al referirse a Sánchez Molinari. También manifestó su solidaridad con los integrantes de la Congregación del Santísimo Redentor, sus familiares y amigos.

El sacerdote pertenecía a esa congregación religiosa, fundada en 1732 por san Alfonso María de Ligorio. La comunidad tiene entre sus objetivos la predicación del Evangelio, especialmente entre las poblaciones más vulnerables.
La parroquia Perpetuo Socorro mantiene, además, una relación histórica con la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. En 1866, el papa Pío IX confió a la congregación la custodia del icono original de esa advocación mariana.
Hasta el momento, la información difundida no precisó qué provocó el desprendimiento de la cruz ni cuáles eran las condiciones del sistema que la mantenía fijada a la pared.
Otro episodio que conmocionó a la comunidad religiosa
La muerte de Sánchez Molinari volvió a poner a Guayaquil en el centro de la atención por una tragedia vinculada con integrantes de la Iglesia. En marzo, dos sacerdotes murieron ahogados después de lanzarse al mar para intentar rescatar a un monaguillo arrastrado por el fuerte oleaje en la provincia costera del Guayas, durante un retiro espiritual.
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