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Alerta Climática

La NASA detectó señales de un posible Súper El Niño que podría alterar el clima mundial

Satélites registraron cambios en la temperatura, el nivel del mar y la coloración del Pacífico, mientras la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos estimó una alta probabilidad de que el fenómeno se desarrolle con una intensidad excepcional.

Comparación de la longitud de onda visible aparente durante los mismos meses de 2025 y 2026. Los colores más azulados del océano indican zonas con menor cantidad de fitoplancton, mientras que los tonos más verdosos o amarillentos sugieren concentraciones más elevadas.

El océano Pacífico muestra señales de un posible episodio extraordinario de El Niño, un fenómeno natural capaz de alterar las temperaturas, las lluvias y los vientos a escala global. La NASA sigue su evolución mediante satélites que registran cambios en la superficie marina y aportan información clave para comprender cómo podría desarrollarse.

En octubre, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estimó en un 83% la probabilidad de que el evento estuviera en curso. Los datos observados despertaron especial atención ante la posibilidad de que alcance una intensidad excepcional, aunque su evolución todavía debe seguirse de cerca.

El Niño suele aparecer cada dos a siete años y se caracteriza por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Esa variación modifica la circulación atmosférica y puede provocar sequías, inundaciones y cambios en las condiciones meteorológicas de diferentes continentes.

La señal que encendió las alertas en el Pacífico

Una de las primeras pistas apareció en enero de 2026, cuando los satélites detectaron cerca de Micronesia una onda Kelvin, un pulso de agua cálida que se desplaza lentamente desde el Pacífico occidental hacia el este.

Estas ondas transportan calor a través del océano y pueden elevar el nivel del mar en las zonas por las que avanzan. Cuando alcanzan el Pacífico oriental, contribuyen al calentamiento de la superficie y pueden debilitar los vientos alisios, que normalmente soplan desde América hacia Asia.

El cielo nublado sobre el Océano Pacífico se debe principalmente al calentamiento anormal de sus aguas por el fenómeno de El Niño

A comienzos de abril, las observaciones ya mostraban el avance de estas masas de agua hacia Sudamérica. En algunas áreas, el nivel del mar se encontraba entre 30 y 40 centímetros por encima de lo habitual. En contraste, Indonesia y el norte de Australia registraban valores inferiores a los normales.

“Las ondas Kelvin son como el latido del corazón de El Niño”, explicó Josh Willis, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, al describir la importancia de estos movimientos oceánicos para anticipar el desarrollo del fenómeno.

El calentamiento del agua puede modificar el clima mundial

Otro indicador clave es la temperatura de la superficie marina. Según Willis, el Pacífico oriental registra valores cercanos a 1,7 grados Celsius por encima del promedio de largo plazo, una diferencia que refleja la magnitud del calentamiento observado.

Los satélites utilizan instrumentos capaces de medir la energía térmica de la superficie oceánica incluso cuando hay nubes. Así pueden seguir la expansión de las aguas más cálidas y detectar cambios que, con el tiempo, influyen en la atmósfera.

Comparación de las anomalías de la altura de la superficie del mar en los mismos meses del 2025 y 2026. El rojo y el naranja indican zonas donde la superficie del océano se encuentra a una altura superior a la habitual, mientras que el azul señala áreas donde se sitúa por debajo de lo normal. Foto: NASA

El impacto potencial va mucho más allá del océano. El agua caliente transfiere calor y humedad al aire, modifica la formación de tormentas y altera los patrones de lluvia. Por eso, sus consecuencias pueden sentirse en regiones muy alejadas del Pacífico, con efectos sobre la agricultura, los ecosistemas y las comunidades costeras.

El océano también cambia de color y revela otra señal

La temperatura no es la única variable que observan los científicos. Los satélites de la NASA también detectaron cambios en la coloración del Pacífico ecuatorial, donde algunas zonas verdes están dando paso a tonalidades más azules.

La explicación está relacionada con el fitoplancton, un conjunto de organismos microscópicos que constituye la base de la cadena alimentaria marina. Su presencia influye en el color del agua y depende, entre otros factores, de la disponibilidad de nutrientes.

Durante El Niño, el debilitamiento de los vientos alisios puede reducir el ascenso de aguas profundas, frías y ricas en nutrientes. Como consecuencia, disminuye la cantidad de fitoplancton en determinadas áreas y el océano adquiere una apariencia más azulada.

La Amazonas se ve afectada por los cambios de temperatura que trae El Niño

El satélite PACE, lanzado en 2024, permite analizar estos cambios mediante mediciones detalladas de la luz reflejada por el mar. Su tecnología ayuda a estudiar la distribución del fitoplancton y a comprender cómo responde el ecosistema a las variaciones climáticas.

Matthew Kehrli, investigador vinculado a la misión, destacó la diversidad de colores que puede presentar el océano y el valor de observar los cambios mientras ocurren.

Por qué los científicos siguen de cerca su evolución

El seguimiento satelital permite reunir señales complementarias: el nivel del mar, la temperatura superficial y la concentración de organismos microscópicos. En conjunto, esos datos ayudan a evaluar la evolución de El Niño y sus posibles consecuencias.

La NASA mantiene estas observaciones con una flota de satélites, mientras que las mediciones se complementan con boyas e instrumentos oceánicos de otros organismos científicos.

Aunque todavía es necesario observar cómo evoluciona el episodio, la combinación de indicadores mantiene la atención de los especialistas. La intensidad que alcance el fenómeno será determinante para estimar sus efectos sobre las lluvias, las temperaturas y las actividades productivas en distintas partes del mundo.

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