
Florianópolis atraviesa un inicio de temporada marcado por el aumento de casos de enfermedades gastrointestinales que encendió las advertencias oficiales justo cuando miles de turistas llegan a sus playas. Según datos del Ministerio de Salud de Brasil, el estado de Santa Catarina registró 10.649 casos de enfermedades diarreicas agudas desde comienzos de 2026 hasta mediados de enero, un número que incluye a residentes y visitantes.
El fenómeno se explica por una combinación de factores típicos del verano como las altas temperaturas, mayor consumo de alimentos fuera del hogar y presión sobre los sistemas cloacales, y por la presencia de sectores costeros con agua no apta para el baño. Informes oficiales remarcan que no se trata de playas completamente cerradas, sino de tramos específicos donde el contacto con el agua puede implicar un mayor riesgo sanitario.
De acuerdo con el último informe de balneabilidad elaborado por el Instituto de Medio Ambiente de Santa Catarina, se detectaron puntos con contaminación fecal en playas muy concurridas. En Canasvieiras, por ejemplo, un sector frente a la Rua Acary Margarida fue clasificado como no apto, mientras que en Ingleses se identificaron tres puntos críticos vinculados a la desembocadura del río Capivari. Situaciones similares se registraron en áreas de la Lagoa da Conceição, Joaquina y Beira-Mar Norte, casi siempre cerca de ríos, arroyos o drenajes pluviales.
El indicador central detrás de estas advertencias es la presencia elevada de Escherichia coli, una bacteria asociada a contaminación fecal reciente y posible circulación de otros patógenos intestinales. Las autoridades ambientales explican que, tras lluvias intensas, el arrastre de residuos hacia el mar suele intensificarse, por lo que recomiendan evitar el baño durante al menos 24 a 48 horas en zonas cercanas a desembocaduras.
Desde el ámbito médico, los especialistas advierten que la mayoría de los cuadros son leves, pero llaman a extremar cuidados. El gastroenterólogo Ignacio Zubiaurre señaló que las infecciones suelen producirse por ingestión de agua o alimentos contaminados y que niños pequeños, adultos mayores y personas con defensas bajas conforman los grupos más vulnerables. En la misma línea, Fabio Nachman remarcó que la detección de E. coli “no siempre implica enfermedad, pero sí una señal clara de alerta sanitaria”.
Mientras continúa el monitoreo, se recomienda a los argentinos que estén allá o viajen en los próximos dóas que tengan todos los cuidados para evitar enfermedades.
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