
Lo que debían ser unas vacaciones soñadas en los Emiratos Árabes se transformó en una película de incertidumbre para un grupo de 17 argentinos, entre ellos varios rosarinos. Gustavo Oriolo, tesorero de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas, relató en “Antes de Todo” por Radio Boing el drama que vive junto a su familia en Dubái. Tras el cierre del espacio aéreo por los conflictos en la región el pasado sábado, el grupo quedó varado y denuncia que, aunque los vuelos comerciales comenzaron a operar, la aerolínea Emirates les niega el regreso mientras ven cómo aviones hacia San Pablo salen con asientos vacíos.
“Las vacaciones se terminaron el 28 de febrero y acá estamos, pagando el hotel día a día de nuestro bolsillo porque si no pagás, te tenés que ir”, explicó Oriolo. A pesar de las gestiones del embajador argentino en Abu Dhabi, quien se acercó personalmente a brindar asistencia, el grupo se encuentra en un vacío legal y administrativo entre la aerolínea y los operadores turísticos en Buenos Aires. Mientras tanto, la tensión crece al ver que ciudadanos brasileños logran salir del país con mayor facilidad.
En medio de la psicosis por los ataques con drones e interceptaciones en la región, Gustavo buscó llevar tranquilidad sobre el estado de la ciudad, desmintiendo versiones alarmistas que circulan en redes sociales. Confirmó que el domingo 1 de marzo se interceptaron drones y cayeron esquirlas en zonas como La Palmera y cerca del aeropuerto. Desmitificó las imágenes de incendios en el Burj Khalifa o el hotel Burj Al Arab (la famosa “vela”). “Yo tengo el hotel de la vela enfrente y está todo bien; esas noticias son mentira”, aclaró. Si bien algunos comercios y sectores de playa permanecen cerrados por precaución, la ciudad intenta recuperar la normalidad, aunque con menos gente en las calles.
Ante la falta de respuestas de la compañía aérea, el grupo analizó alternativas para salir de la zona de conflicto, pero los costos y los riesgos logísticos son prohibitivos.
“Si quiero sacar un vuelo por mi cuenta para mi familia de cuatro personas, tengo que ir por tierra a Omán, comerme 10 horas de frontera, volar a Madrid y de ahí a Buenos Aires. Me costaría 15.000 dólares. Con criaturas y valijas, no es un chiste”, detalló Oriolo con frustración.
La mayor indignación del grupo radica en la aparente arbitrariedad de los embarques. Oriolo asegura haber visto con sus propios ojos tres vuelos comerciales despegar en la última mañana y mantiene contacto con otros argentinos que lograron comprar tickets a San Pablo y viajan con filas de asientos libres. “No entiendo por qué no nos dan prioridad a nosotros que ya teníamos el pasaje. Necesitamos que desde Buenos Aires se presione a la compañía para que nos saquen de acá”, sentenció.
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