
El gobierno de Venezuela intensificó en los últimos meses la detención de ciudadanos estadounidenses, en paralelo al endurecimiento de la presión militar y económica ejercida por la administración del presidente Donald Trump.
La situación volvió a tensar una relación bilateral marcada por conflictos diplomáticos, sanciones y acusaciones cruzadas.
Según fuentes oficiales de Estados Unidos, entre las personas arrestadas hay ciudadanos con doble nacionalidad y otros que no tendrían vínculos claros con Venezuela. Al menos dos de los casos podrían ser considerados detenciones injustas, de acuerdo con la evaluación de Washington.
Desde el gobierno estadounidense advierten que Caracas estaría recurriendo nuevamente al uso de detenidos extranjeros como moneda de cambio político, una práctica ya registrada en etapas anteriores del vínculo entre ambos países.
El aumento de arrestos coincide con un mayor despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe, operaciones contra el narcotráfico y la imposición de nuevas sanciones sobre el petróleo venezolano.
En este contexto, analistas alertan sobre un escenario de creciente tensión y el riesgo de una escalada diplomática y militar entre Caracas y Washington.
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