Sharon Isaak, una argentina residente en la ciudad de Modín —ubicada estratégicamente entre Tel Aviv y Jerusalén—, relató en “Antes de Todo” por Radio Boing cómo se atraviesan los días más críticos de la ofensiva contra Irán. Sharon describió la tensa calma que reina en el centro de Israel, donde las alarmas marcan el ritmo de la vida cotidiana. “El sábado estuvimos prácticamente todo el día en el refugio; no es lo normal, pero sabíamos que este ataque iba a pasar y estamos preparados”, afirmó con una entereza que sorprende desde la distancia.
A diferencia del traumático ataque de Hamas el 7 de octubre, Sharon explicó que el escenario actual se vive con una previsibilidad distinta. Mientras que en aquel momento el miedo era “puerta a puerta” por la cercanía y la crueldad de las milicias, hoy el conflicto con Irán se gestiona con aplicaciones que avisan de los misiles con 7 minutos de antelación. Sin embargo, la normalidad está lejos: las calles están vacías, solo funcionan los servicios esenciales y la semana laboral, que en Israel comienza el domingo, se transformó íntegramente en teletrabajo con los chicos en casa.
La rutina en Modín cambió drásticamente desde el primero de marzo, cuando los ataques se volvieron más frecuentes. Sharon detalló cómo funciona el sistema de defensa civil para los ciudadanos. Una aplicación avisa 7 minutos antes de que el misil iraní entre en territorio. Cuando suena la sirena física, los ciudadanos tienen exactamente un minuto y medio para resguardarse. En su caso, es una habitación blindada dentro de su propia casa. “Nos metemos todos, trabamos la puerta y esperamos la indicación para salir”, relató. Fue la jornada más dura, con permanencias de hasta dos horas seguidas dentro del refugio, algo inusual para los estándares locales.
Un dato curioso que aportó Sharon es el comportamiento de la sociedad israelí frente a la guerra. Lejos de intentar escapar, muchos ciudadanos que están en el exterior buscan desesperadamente volver para ayudar o estar con sus familias.
“Avisaron que si no es necesario, la gente no salga del país. Lo extraño es que los vuelos de rescate son para entrar a Israel, no para irse. Los israelíes que están afuera quieren volver cuando el país está en guerra”, comentó.

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