
La brecha entre la percepción ciudadana y las estadísticas gubernamentales volvió al centro del debate. En una entrevista con Antes de Todo de Radio Boing, Paula Durán detalló los resultados del último estudio de la Usina de Datos, el cual mide el umbral mínimo de ingresos para la subsistencia en la región. Los números son contundentes: en enero, la Canasta Básica Total (CBT) para un adulto alcanzó los $485.000, lo que representa un aumento del 7,3% respecto al mes anterior.
“Este primer mes del año nos encontramos con una variación muy importante”, explicó Durán. El rubro alimentos fue el que más empujó el indicador, con una suba del 8,9%, dejando la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —el límite de la indigencia— cerca de los $180.000 por persona.
El informe pone el foco en la situación de las familias rosarinas. Para un hogar compuesto por dos adultos y dos niños, propietarios de su vivienda, el costo para no caer bajo la línea de pobreza se ubicó en $1.440.000.
“Este valor está por encima de un sueldo promedio. Indudablemente se necesitan dos sueldos para poder sostener un hogar hoy”, analizó la coordinadora. Entre los productos que más aumentaron, más allá de la estacionalidad de las verduras (que subieron un 40%), se destacaron el pan, los derivados de cereales y varios cortes de carne.
Uno de los puntos más críticos de la charla fue la discusión sobre la metodología que utiliza el INDEC para medir la inflación. Durán explicó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) actual se basa en una estructura de consumo del año 2004, lo que genera una distorsión importante.
“Hay una trampa en la que estamos inmersos. El indicador está atrasado más de 20 años. El peso que tenían los servicios, el transporte o la comunicación en 2004 no es el mismo que tienen ahora. Se prometió una actualización metodológica para enero, pero el Gobierno decidió dejarla de lado hasta que ‘se estabilicen los precios'”, denunció la especialista.
Esta desactualización explicaría por qué los números oficiales suelen arrojar porcentajes menores a los que los consumidores enfrentan diariamente en las góndolas. Mientras tanto, los haberes jubilatorios y los salarios medianos de la economía continúan perdiendo terreno frente a un nivel de precios que ya se estableció en un escalón muy alto.
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