
El fútbol argentino tiene esas historias que parecen imposibles, pero que de vez en cuando se vuelven realidad. La de Mauricio Nievas es una de ellas: hace apenas unos meses sufrió una muerte súbita en medio de un entrenamiento y hoy, contra todos los pronósticos, volvió a pisar una cancha.
El arquero de Deportivo Madryn protagonizó uno de los episodios más dramáticos del verano. El 9 de enero, en plena pretemporada, se desplomó en el campo de juego tras sufrir un paro cardíaco. La rápida intervención médica, con maniobras de reanimación y el uso de un desfibrilador, fue clave para salvarle la vida.
Nievas no recuerda nada de ese momento. Según contó después, perdió varios días de memoria producto del episodio. Tras ser estabilizado, pasó por terapia intensiva y atravesó un proceso complejo que incluyó intervenciones quirúrgicas y la colocación de un desfibrilador implantable, un dispositivo que puede corregir alteraciones cardíacas graves.
Lejos de las canchas, el foco estuvo puesto en la recuperación. “Lo peor ya pasó”, llegó a decir en una de sus primeras apariciones públicas, mientras comenzaba a asimilar lo ocurrido y adaptarse a una nueva rutina marcada por controles médicos, medicación y cambios en su estilo de vida.
Con el correr de las semanas, los avances fueron alentadores. Primero llegó el alta médica, después el reencuentro con sus compañeros —en una escena cargada de emoción— y finalmente, este jueves, un paso más que significativo: volvió a entrenar.
A casi tres meses del episodio que puso en riesgo su vida, el arquero volvió a calzarse los guantes y a compartir una práctica con el plantel, en lo que representa un hito dentro de su recuperación y una señal de esperanza de cara al futuro.
Aunque su regreso oficial a la competencia todavía no tiene fecha, en el entorno del club destacan la evolución como “muy positiva”. Los médicos, sin embargo, mantienen la cautela: el proceso será progresivo y sin plazos apresurados.
La historia de Nievas inevitablemente remite a otros casos similares en el fútbol mundial, como el del danés Christian Eriksen, quien también logró volver a jugar tras sufrir un paro cardíaco. En ese espejo se apoya hoy el arquero argentino, que ya ganó el partido más importante: el de la vida.
Comentarios