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Zendaya con “Desafiantes” y cinco estrenos más llegan a las salas este jueves

Luego de recorrer en los últimos meses varios festivales como Toronto y Fantasy, “Contra Todos”, ópera prima de un director alemán, llega esta semana a los cines de una decena de países (incluidas 128 salas de la Argentina) con sus virtuosas coreografías de acción ultraviolenta. En “Desafiantes”, el director de Llámame por tu nombre se luce con un triángulo romántico ambientado en el mundillo del tenis profesional. La película, que había sido seleccionada como film de apertura de la Mostra de Venecia 2023 antes que se desatara la huelga de actores, finalmente llega a partir del 24 de abril (el 25 en la Argentina) los cines de todo el mundo. Más “Vermin: La Plaga”, el estreno en salas de “Red” -había ido directo a plataforma-, “Spy X Family: Código Blanco” y “El viaje soñado”, son las seis películas que renuevan la cartelera rosarina. Aquí una selección de reseñas para elegir que ir a ver al cine. Porque el cine se ve en el cine.

“Desafiantes”

Los trailers de las películas se han convertido en un alarde de exhibicionismo que suele quedar muy cerca del espoiler. Difícil saber en qué momento dejaron de ser un recurso destinado a seducir y a generar curiosidad en el público para convertirse en la máquina de revelar que son en la actualidad. A tal punto que si alguien quiere ir a ver una película con el entusiasmo virgen, mejor no mirar la cola (que es como se llamaba a los trailers antes de que se impusiera el anglicismo).

Con el trailer de Desafiantes, último trabajo del cineasta italiano Luca Guadagnino, ocurre algo distinto. Es decir, es cierto que cuenta de más, pero incluso excediéndose nunca termina de ser fiel a la película, al espíritu de lo que en ella se cuenta. Viéndolo parece que se tratara de un relato frívolo, de un drama berretamente erótico sobre un trío de tenistas haciéndose caritas y posando para la cámara en escenarios ABC1 registrados con fotografía publicitaria. Bueno, la realidad es que Desafiantes es mucho más que eso. Mucho, con muchas “u”.

Lejos de quedarse en la superficie de lo que puede verse en ese avance, Guadagnino se toma el tiempo para que sus tres protagonistas vayan ganando profundidad emocional, hasta darle forma a un tenso menage a trois que elude los lugares más obvios de este tipo de historias, incluso cuando decide atravesarlos. Art y Patrick están comenzando una exitosa carrera en el tenis. No solo son una promesa en el circuito juvenil, que además juegan juntos en dobles, sino que los une ese tipo de amistad entrañable de los que se criaron juntos. Y así hacen todo: juegan juntos, viajan juntos, duermen juntos y hasta se enamoran juntos. De la misma chica, Thashi, también tenista, pero que ya parece tener ganado el destino de una verdadera estrella.

Guadagnino logra que los dos chicos reflejen de forma genuina ese espíritu juvenil, enérgico y atolondrado, de quienes todavía viven en una burbuja: la de una infancia que termina, pero también la de un futuro al que solo se puede ver con la esperanza del que ignora por completo que la vida es más difícil que un juego. Incluso cuando se vive jugando. El director perfila a Tashi con idéntica precisión, más madura y consciente, y por ello capaz de mirar los hechos con una mayor frialdad que a veces se parece mucho a la manipulación. Entre los tres le darán forma a una especie de thriller deportivo tan intenso como pícaro.

Utilizando la lógica del tenis, la historia de Desafiantes está narrada en tres líneas temporales que funcionan como los sets de un partido. A través de ellas se registra un arco de trece años, en los que las tensiones de ese vínculo tripartito van reorientando el sentido de sus fuerzas. Se trata de tres partidos en los que Art y Patrick se enfrentarán, dándole forma a una rivalidad que por supuesto excede lo tenístico. Con astucia y sentido del suspenso, el guion entrecruza las vidas de sus tres protagonistas, llevándolos muy lejos de los lugares que soñaban alcanzar, convirtiéndolos en personas distintas y, por lo tanto, alterando también las atracciones y rechazos que se producen entre ellos.

Mientras tanto, Guadagnino convierte al tenis en un gran artefacto kinético, consiguiendo que el juego de pasar la pelotita al otro lado de la red se vuelva más cinematográfico que nunca. Y de paso, también logra que los espectadores se preocupen por esos tres chicos que buscan su destino en la pantalla. Para cuando llega el final, el tenis ya se ha transformado casi en un deporte de ciencia ficción, dándole forma a una secuencia tan imposible como dinámica que condensa el alma de todo lo que se contó hasta ahí. Desafiantes no puede terminar más arriba, con uno de los finales felices más adrenalínicos que se hayan visto en mucho tiempo. Mucho, con muchas “u”.

Juan Pablo Cinelli.

En todos los complejos.

 

“El viaje soñado”

Uno de los grandes logros de El viaje soñado, la comedia dramática del cineasta francés Marc Fitoussi, es la manera en la que abre el relato. Si bien se trata de una road movie con momentos de humor que contrarrestan secuencias más densas, en la primera media hora se profundiza, con éxito, en la rutina de la verdadera protagonista de la historia, Blandine (Olivia Côte). Con el duelo por un divorcio a cuestas y el arrepentimiento por no haber podido cumplir con determinadas metas autoimpuestas, la mujer está demasiado cómoda en ese preciado microclima que se construyó para sí misma, plagado de patrones que le costará quebrar.

La única persona en alertarla sobre los peligros de perpetuar ese letargo es su hijo, quien advierte que su madre está desarrollando un cuadro depresivo. Fitoussi, también guionista del film, no menciona de manera explícita el padecimiento de Blandine, pero sí aborda los pormenores de su realidad contrastando su adolescencia, etapa en la que todo parecía posible, con un presente en el que no toma riesgo alguno. El realizador retrata el día a día de la protagonista sin premura, y construye así a un personaje pluridimensional que no queda desdibujado cuando entra en escena una figura que la transporta a ese tiempo que fue hermoso.

Laure Calamy –conocida por su rol en la serie Ten Percent, de Netflix–personifica con gran naturalidad a Magalie, mejor amiga de Blandine en su juventud, cuando la única preocupación que ambas tenían eran cómo llevar adelante un viaje con el dinero que ganaban trabajando como niñeras. Al mismo tiempo, entre ellas había una profunda conexión signada por la música omnipresente en el tiempo que pasaban juntas.

Décadas más tarde, el hogar de Blandine, sombrío y sin vida, también se vuelve ruidoso precisamente por la ausencia de estímulos, por la falta de una compañía. Cuando su hijo encuentra un viejo disco entre sus cosas, decide hacer por su madre lo que ella no puede por sí misma: encontrar a Magalie y lograr que reingrese a su vida, aunque desconociendo los motivos que las mantuvieron alejadas por años.

A pesar de que Fitoussi no puede eludir el choque arquetípico de sus personajes (Blandine es más estructurada, Magalie no conoce de agendas), la química entre las actrices funciona, especialmente cuando esas amigas se aventuran a realizar el viaje que había quedado trunco, uno que se resignifica como causa de esa postergación primigenia.

El camino a Grecia no estará exento de obstáculos, muchos de ellos vinculados con la colisión de personalidades de sus protagonistas, quienes se verán obligadas a enfrentar las razones de su abrupto distanciamiento. En este punto, Fitoussi deja en claro que su película no está interesada en desarrollar conflictos por la interferencia de terceros (la subtrama de “traición” por un hombre afortunadamente se descarta rápido), ya que las rispideces entre Blandine y Magalie tienen una raíz mucho más compleja, relacionada con dos formas antagónicas de posicionarse ante la vida.

El punto medio es representado por el personaje de Bijou (la siempre excelente Kristin Scott Thomas), una suerte de gurú espiritual que le hará replantearse a Blandine hasta qué punto es útil su compulsión a ser complaciente y no pensar en sus deseos. Más allá de que no se vislumbran demasiadas sorpresas a nivel visual o narrativo, El viaje soñado registra con candidez lo que genera el repensar la cotidianidad cuando se creía que ya todo estaba perdido.

Milagros Amondaray.

Cines del Centro.

 

“Red”

Película que llegó directo al streaming, ahora llega al cine.

Mei Lee, una niña de 13 años un poco rara pero segura de sí misma, se debate entre ser la hija obediente que su madre quiere que sea y el caos propio de la adolescencia. Ming, su protectora y ligeramente exigente madre, no se separa nunca de ella lo que es una situación poco deseable para una adolescente. Y por si los cambios en su vida y en su cuerpo no fueran suficientes, cada vez que se emociona demasiado (lo que le ocurre prácticamente todo el tiempo), se convierte en un panda rojo gigante.

En Del Centro, Showcase, Hoyts, Cinépolis y Monumental.

 

“Spy X Family: Código Blanco”

La sinopsis oficial reza:

“Él es un espía. Ella es una asesina. Juntos, Loid y Yor ocultan sus dobles vidas mientras fingen ser la familia perfecta. Sin embargo, su hija adoptiva, Anya, que es telépata, conoce los emocionantes secretos de ambos sin que lo sospechen. Bajo la excusa de llevar a su familia a una escapada invernal, los intentos de Loid por avanzar en su misión en curso, Operation Strix, se complican cuando Anya se involucra por error, desencadenando acontecimientos ¡que amenazan la paz mundial!”.

En Del Centro, Showcase, Hoyts, Cinépolis y Monumental.

 

“Contra todos”

Rodada en Sudáfrica con producción de Sam Raimi y con el alemán Moritz Mohr como director debutante en el largometraje, Contra todos es uno de esos cocoliches pop, una acumulación de múltiples fuentes, elementos y citas que podría haber quedado muy mal, pero que de manera sorpresiva salió bastante bien.

Veamos: Boy (Bill Skarsgård) queda huérfano y sordomudo de pequeño y su único objetivo en la vida parece ser el de vengarse de la archivillana Hilda Van Der Koy (Famke Janssen). Para ello, es entrenado durante años en la clandestinidad por un enigmático chamán (Yayan Ruhian). O sea, hasta aquí algo de la distopía de Los juegos del hambre mixturado con Karate Kid.

Pero usamos el término venganza, así que Contra todos recicla no pocos elementos de las sagas de John Wick y Kill Bill, y coreografías de luchas cuerpo que remiten al cine del indonesio Timo Tjahjanto, pero con espíritu de videojuego y estética de cómic.

La película no intenta justificar otras motivaciones que no sean las de la mencionada venganza ni tampoco se preocupa demasiado por desarrollar la psicología de los personajes (Boy tiene recurrentes visiones en las que aparece su rebelde hermana menor). El resultado es una orgía de violencia explícita matizada con bienvenidas irrupciones de humor negro. Un film inmersivo, sin demasiados matices, que va “a los bifes”, a lo concreto, a la acción más pura y extrema (los cadáveres se cuentan de a decenas) y que, en ese sentido, funciona porque cumple exactamente con lo que promete.

Diego Batlle.

En todos los complejos.

 

“Vermin: La Plaga”

Kaleb, de casi treinta años, nunca se irá de su barrio. Cuanto más pasa el tiempo, más solo se siente: está peleado con su hermana por una historia de herencia, ha roto con su mejor amigo y el resto de los amigos empieza a dudar de él. Apasionado por los animales exóticos, Kaleb lleva al edificio una araña venenosa. Cuando la araña se le escapa y pone los huevos por todo el edificio, Kaleb tendrá que aliarse con los amigos que han dejado de creer en él, para salvar el barrio.

En Cinépolis, Monumental, Showcase y Hoyts.

Fuente: Otros Cines, La Nación, Cinépolis, FilmAffinity, Página 12.

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