Diego Maradona: la exclusión del Mundial 1978
La historia de las grandes polémicas de los Mundiales probablemente no tenga un caso más emblemático para los argentinos que la ausencia de Diego Armando Maradona en la Copa del Mundo de 1978. A apenas dos semanas del debut de la Selección Argentina ante Hungría, César Luis Menotti tomó una de las decisiones más discutidas de la historia del fútbol nacional: dejar afuera al joven talento de Argentinos Juniors que ya aparecía como una de las mayores promesas del planeta.
Argentina llegaba como anfitriona y candidata al título. Maradona apenas tenía 17 años, pero ya había debutado en la Selección mayor y se había ganado un lugar en la consideración del cuerpo técnico. Había sobrevivido a una primera lista de 40 futbolistas y también al posterior corte que redujo el plantel a 25 nombres. Todo indicaba que estaría entre los 22 elegidos para disputar el Mundial.
Sin embargo, el viernes 19 de mayo de 1978 llegó el golpe. En su autobiografía Yo soy el Diego de la gente, Maradona recordó aquel momento como la mayor desilusión deportiva de su vida.
“Yo creo que podría haber jugado el Mundial ‘78… Estaba afilado, como nunca estuve. Pero bueno, son cosas que pasan. Lloré mucho, ni siquiera cuando pasó lo del ‘94 con lo del doping lloré tanto. Yo a Menotti no lo perdoné ni lo voy a perdonar nunca por aquello. Lo peor de todo fue cuando volví a mi casa, porque parecía un velorio. Lloraban mis viejos y mis hermanos. Ese día, el más triste de mi carrera, juré que iría por la revancha. Fue la desilusión más grande de mi vida”.

Cuando arrancó la preparación definitiva para el Mundial, en febrero de 1978, Menotti inicialmente no lo convocó para la concentración en la Villa Marista de Mar del Plata. Maradona siguió jugando el Metropolitano hasta que el 26 de marzo volvió a ser citado para encarar la etapa final de la preparación. Participó de amistosos ante Irlanda y otros rivales provinciales, mientras peleaba por un lugar entre los elegidos.
Roberto Marcos Saporiti, uno de los ayudantes de Menotti, fue testigo privilegiado de aquellas jornadas decisivas. Según contó años después, el día previo al anuncio definitivo le tocó dirigir una práctica porque Menotti tenía compromisos con la prensa internacional. Cuando preguntó dónde ubicar a Maradona, la respuesta fue contundente: “Para los suplentes”. Aquella práctica terminó convirtiéndose en una exhibición. Los suplentes derrotaron 5-1 a los titulares y Maradona marcó tres goles.
Esa misma noche, Menotti le comunicó a Saporiti quiénes serían los tres futbolistas descartados: Diego Maradona, Humberto Bravo y Víctor Bottaniz.
La noticia sorprendió incluso a sus propios colaboradores. El ayudante insistió hasta último momento. “Le pregunté varias veces si estaba seguro. Primero me respondió que sí. Después volví a preguntarle cuando faltaban cien metros para llegar al entrenamiento. Me miró y me dijo: ‘Sí, Sapo, no me rompas más. Vamos para allá y de ahora en adelante no se habla más del tema’”.

“Recuerdo que Diego estaba sentado sobre una pelota. Jamás se lo imaginó. Cuando escuchó su nombre salió corriendo. No tengo dudas de que fue la decisión más difícil de Menotti”.
Otro testigo de aquella jornada fue el periodista Carlos Ares, de la revista El Gráfico. Durante más de un mes había convivido prácticamente a diario con el plantel y el cuerpo técnico.
Según contó, la tarde de la exclusión estuvo envuelta en un silencio absoluto. “Lo encontré llorando desconsoladamente. Le dije que iba a jugar muchos Mundiales y que tenía todo para triunfar. Él repetía dos frases: ‘Cómo se lo digo a mi mamá’ y ‘Nunca se lo voy a perdonar a Menotti’”.
Johan Cruyff: la verdadera historia detrás de Argentina 1978
Si la ausencia de Maradona en 1978 fue una decisión técnica que generó polémica, la de Johan Cruyff se convirtió durante décadas en uno de los mayores misterios de la historia de los Mundiales.
La versión que circuló durante años era conocida en todo el mundo. Según esa historia, el líder de la Naranja Mecánica había rechazado participar del Mundial de Argentina por su oposición a la dictadura militar. La frase atribuida a Cruyff se volvió legendaria. “Donde hay militares, Cruyff no juega”.
El neerlandés venía de ser la máxima figura de Países Bajos en Alemania 1974, donde condujo a la selección hasta la final y revolucionó el fútbol mundial con el llamado Fútbol Total. Cuatro años después seguía siendo uno de los mejores jugadores del planeta y atravesaba un gran momento en Barcelona. Por eso su ausencia en Argentina 1978 resultó tan impactante.
Durante décadas se especuló con motivos políticos, desacuerdos personales e incluso problemas familiares. Sin embargo, la verdadera explicación recién apareció muchos años después, cuando el propio Cruyff decidió contarla.
Todo comenzó el 17 de septiembre de 1977. Aquella noche estaba viendo un partido de básquet en su departamento de Barcelona cuando sonó el timbre. Creyó que era un mensajero. Al abrir la puerta se encontró con un arma apuntándole a la cabeza.

Los delincuentes ingresaron a la vivienda y redujeron a toda la familia. Cruyff fue obligado a tirarse al suelo. Su esposa, Danny Coster, también fue inmovilizada mientras los hijos permanecían en otra habitación.
“Me encontré con una pistola apretada contra mi cabeza. Me obligaron a tumbarme boca abajo. Todos estábamos en casa”. Los ladrones intentaron atarlo a un mueble. En un descuido, Danny logró escapar y salió corriendo del departamento. Uno de los delincuentes fue tras ella. Cruyff consiguió liberarse y apoderarse del arma.
Tiempo después se descubrió que había una camioneta estacionada frente al edificio con un colchón en su interior. Todo indicaba que el plan era secuestrar al futbolista. A partir de ese momento la vida de la familia cambió por completo.
En medio de ese contexto llegó el Mundial. Cruyff comprendió rápidamente que no podía dejar sola a su familia durante casi dos meses para viajar a Argentina. “Si juegas un Mundial tienes que hacerlo totalmente concentrado. En esa situación no había manera de que yo fuera a Argentina”.
Países Bajos llegó nuevamente a la final del Mundial. Cruyff la vio desde un estudio de televisión de la BBC. Recordó cómo los neerlandeses estuvieron cerca de ganar el partido, cómo estrellaron un remate en el poste antes del final y cómo terminaron cayendo 3-1 en el tiempo suplementario ante Argentina. “Pensaba en lo que podría haber hecho si hubiera estado allí. Sentía que quizás podríamos haber ganado”.
George Best: jamás pudo jugar un Mundial
Cuando se habla de los mejores futbolistas de todos los tiempos, el nombre de George Best aparece inevitablemente en la conversación. Sin embargo, existe una particularidad que lo distingue de casi todos los grandes nombres de la historia: nunca disputó una Copa del Mundo.
La explicación no tiene que ver con lesiones, conflictos con entrenadores ni decisiones polémicas de último momento. En realidad, el motivo fue mucho más simple: durante los años de esplendor de Best, Irlanda del Norte jamás logró clasificarse a un Mundial.
El delantero brilló durante once temporadas en el Manchester United, donde convirtió 471 goles y construyó una carrera que lo llevó a ser considerado uno de los futbolistas más talentosos que haya producido el Reino Unido. Mientras su figura crecía en Europa, su selección nacional no conseguía dar el salto necesario para competir en la máxima cita del fútbol.

Irlanda del Norte apenas participó en tres Copas del Mundo a lo largo de su historia. La primera fue Suecia 1958, cuando Best tenía apenas doce años. Luego llegarían España 1982 y México 1986. Para entonces, la historia era muy distinta. Aunque técnicamente seguía en actividad cuando llegó el Mundial de España, el tiempo había pasado para aquella estrella que había deslumbrado al continente durante la década anterior.
Con 36 años y una vida personal marcada por los excesos y la irregularidad, Best ya no era el jugador dominante de sus mejores tiempos. El seleccionador Billy Bingham decidió no incluirlo en la convocatoria mundialista y explicó su determinación con una frase contundente: consideraba que el futbolista había perdido “el ritmo, la aceleración y la fuerza”.
Alfredo Di Stéfano: la leyenda que se perdió cinco Mundiales
Alfredo Si Stefano ocupa un lugar privilegiado en cualquier discusión sobre los mejores futbolistas de todos los tiempos. La figura central del Real Madrid que dominó Europa durante la década del cincuenta, nunca disputó una Copa del Mundo.
Lo más sorprendente es que no se perdió una ni dos oportunidades. En realidad, quedó al margen de cinco Mundiales distintos por razones completamente diferentes.
La primera posibilidad llegó con la Selección Argentina. Sin embargo, el conjunto albiceleste decidió no participar de los Mundiales de Brasil 1950 y Suiza 1954. Posteriormente se nacionalizó español y pasó a representar a España, otra potencia del fútbol internacional.

Sin embargo, España no consiguió clasificarse al Mundial de Suecia 1958, dejando nuevamente a Di Stéfano sin la posibilidad de competir en el máximo escenario.
La siguiente oportunidad apareció en Chile 1962. Esta vez sí integró el seleccionado español y figuró oficialmente en la nómina del equipo. Sin embargo, una lesión sufrida en la etapa previa al torneo lo dejó fuera de combate. Aunque aparece registrado en las actas oficiales del Mundial, nunca llegó a ingresar al campo de juego.
La última posibilidad era Inglaterra 1966. Sin embargo, ya con el paso de los años haciéndose sentir, el cuerpo técnico español decidió no convocarlo.
Juan Román Riquelme y el Mundial que en el que Marcelo Bielsa no lo convocó
La ausencia de Juan Román Riquelme en Corea-Japón 2002 constituye una de las decisiones más debatidas de la historia reciente de la Selección Argentina.
Riquelme había debutado en Primera División con Boca en 1996 bajo la conducción de Carlos Bilardo. Su talento era evidente desde el comienzo y rápidamente llamó la atención de la Selección. En 1997 Daniel Passarella le dio sus primeros minutos en la mayor, aunque finalmente no fue incluido en la lista para Francia 1998.
La llegada de Marcelo Bielsa parecía abrirle definitivamente las puertas. En la Copa América de Paraguay 1999, Riquelme ya era una de las grandes figuras de Boca y formó parte de un plantel que también integraban Palermo, Guillermo Barros Schelotto, Ibarra, Samuel y Cagna.
Bielsa lo utilizó como titular durante gran parte del torneo. Jugó contra Ecuador, Colombia, Uruguay y Brasil. A pesar de la eliminación frente a los brasileños, parecía que el enganche tenía un lugar asegurado en el proyecto de la Selección.

Sin embargo, ocurrió lo contrario. A partir de aquella Copa América, Bielsa comenzó a construir un equipo que arrasó en las Eliminatorias rumbo a Corea-Japón. En ese proceso dejó progresivamente de convocar a Riquelme y apostó por otros futbolistas para ocupar los lugares creativos del mediocampo.
Mientras tanto, Román explotaba definitivamente en Boca. Fue figura de las Copas Libertadores de 2000 y 2001, conquistó títulos internacionales y alcanzó la cima de su carrera al liderar la histórica victoria sobre Real Madrid en la Copa Intercontinental de Tokio.
Las alternativas elegidas fueron Juan Sebastián Verón, Pablo Aimar y Marcelo Gallardo. Verón era el conductor principal del equipo. Aimar aparecía como una variante dinámica y Gallardo completaba el grupo de enganches elegidos por el entrenador.
Finalmente, cuando se anunció la lista para el Mundial, el nombre del futbolista de Boca no apareció. Años después, quienes compartieron aquel proceso sostuvieron que no existió ningún conflicto personal ni disciplinario. “Se quedó afuera del Mundial por una cuestión de gustos de Bielsa, nada más”, fue la síntesis de quienes convivieron con aquella decisión.
Juan Sebastián Verón y el Mundial 2006: una ausencia marcada por las internas
Si la exclusión de Riquelme en 2002 respondió a una cuestión futbolística, el caso de Juan Sebastián Verón rumbo a Alemania 2006 estuvo rodeado de rumores, conflictos personales e internas que atravesaron a la Selección Argentina durante varios años.
La Brujita había sido una pieza central de los ciclos de Daniel Passarella y Marcelo Bielsa. Durante gran parte de ese período fue uno de los líderes del vestuario y una voz de enorme peso dentro del grupo. Sin embargo, todo comenzó a cambiar con la llegada de José Pekerman como entrenador después de la renuncia de Bielsa.

Hasta ese momento, el capitán del equipo era elegido mediante votación entre los jugadores y el principal referente era Roberto Ayala. Cuando Pekerman asumió, decidió modificar esa estructura y designó directamente a Juan Pablo Sorín como nuevo capitán de la Selección.
Según trascendió posteriormente, varios esperaban que Sorín rechazara la cinta y la cediera a Ayala, algo que nunca ocurrió. Verón quedó rápidamente relegado de las convocatorias de Pekerman. Mientras tanto, el lateral izquierdo se consolidaba como capitán y referente del nuevo ciclo. La tensión entre ambos se mantuvo durante años, aunque pocas veces salió a la luz públicamente.
Todo explotó en abril de 2006 durante un partido de la Champions League entre Inter y Villarreal. Verón jugaba para el conjunto italiano y Sorín para el equipo español. En medio del encuentro protagonizaron una discusión feroz que incluyó insultos, empujones y entradas violentas. Las imágenes recorrieron el mundo y dejaron al descubierto que existía un conflicto mucho más profundo.
A partir de allí comenzaron a aparecer distintas versiones. Una de las más difundidas hablaba de problemas económicos relacionados con un departamento que Verón le había alquilado a Sorín cuando éste llegó a Lazio. Sin embargo, ambos dejaron entrever que la verdadera pelea iba mucho más allá de esa historia.
Verón fue particularmente duro cuando le consultaron por el tema. “Mi problema no es ni la casa que le presté ni mi ausencia en el equipo”, declaró. Y agregó una frase que alimentó todavía más las especulaciones: “Sorín se olvida de muchas cosas”.
Mientras tanto, el capitán de la Selección intentaba bajarle el tono al conflicto. “Lo que pasó quedó en la cancha porque es de hombres”, aseguró Sorín.
Lo cierto es que cuando llegó el momento de definir la lista para Alemania 2006, Verón volvió a quedar afuera. El propio Julio Grondona llegó a declarar públicamente que nunca había pensado que el mediocampista pudiera integrar la convocatoria.
Para muchos, la ausencia tuvo una explicación deportiva. Para otros, fue la consecuencia de una interna que terminó inclinando la balanza en favor del grupo que encabezaban Sorín y los referentes del ciclo Pekerman.
Javier Zanetti: el capitán silencioso que se quedó afuera de dos Mundiales
Pocas ausencias generaron tanta sorpresa como las de Javier Zanetti en los Mundiales de 2006 y 2010. Durante más de una década, el Pupi fue sinónimo de Selección Argentina. Disputó 136 partidos con la camiseta albiceleste, fue capitán y se convirtió en uno de los futbolistas más respetados de su generación. Sin embargo, quedó afuera de dos Copas del Mundo consecutivas después de haber jugado prácticamente todas las Eliminatorias.
La primera exclusión llegó antes de Alemania 2006. Zanetti venía siendo titular habitual durante el ciclo clasificatorio y era uno de los referentes naturales del plantel. Por eso, cuando José Pekerman decidió dejarlo afuera de la lista definitiva, la sorpresa fue enorme.
Años después, el propio ex lateral reconoció que aquella decisión fue la que más le dolió. “Jugué todas las Eliminatorias y terminé afuera del Mundial. Con Pekerman me enojé porque no entendí el trato”, recordó. “Fue gente que estaba en la tribuna mientras yo jugaba de titular las Eliminatorias”, agregó.

Sin embargo, la historia se repetiría de manera todavía más impactante cuatro años más tarde. Sudáfrica 2010 lo encontró atravesando posiblemente el mejor momento de toda su carrera. Con Inter acababa de conquistar absolutamente todo. Había ganado la Serie A, la Copa Italia y la Champions League bajo la conducción de José Mourinho. Además, había jugado los 57 partidos de la temporada.
A pesar de semejante presente, Diego Maradona decidió no incluirlo en la lista mundialista. El propio Zanetti nunca logró encontrar una explicación.
“No sé lo que pasó”, reconoció años después. Según contó, había mantenido una excelente relación con Maradona durante gran parte del ciclo. “Cuando debuté con él me abrazaba, me decía que era un animal”, recordó.
Alejandro Mancuso, ayudante de campo de Maradona durante el Mundial, aseguró que la ausencia no respondió a cuestiones futbolísticas sino grupales.
La declaración sorprendió incluso a Zanetti. “La verdad no sé por qué dijo eso. Siempre tuve buena relación con todos mis compañeros. Nunca tuve problemas en ningún grupo”, respondió.
Lo cierto es que Argentina terminó improvisando soluciones en una posición que el Pupi había dominado durante años. Nicolás Otamendi terminó jugando como lateral derecho en gran parte del torneo.
Carlos Tevez y el Mundial 2014: ausente en el mejor momento de su carrera
Pocas ausencias generaron tanta discusión en los años previos a Brasil 2014 como la de Carlos Tevez. El Apache llegaba al Mundial en uno de los mejores momentos de toda su trayectoria. Era figura de Juventus, brillaba en Italia y mantenía un nivel que lo ubicaba entre los delanteros más importantes de Europa. Sin embargo, Alejandro Sabella decidió no convocarlo.
En la Copa América 2004 terminó ganándose un lugar que inicialmente parecía reservado para otros futbolistas. Lo mismo ocurrió en el Mundial 2006, en la Copa América 2007 y en Sudáfrica 2010.Sin embargo, esa capacidad para hacerse indispensable también estuvo acompañada por conflictos que fueron desgastando su relación con distintos sectores de la Selección.
Sergio Batista reveló años después que durante la Copa América 2011 existieron fuertes presiones para que Tevez fuera convocado. “Hubo presiones externas para que estuviera. Presión de AFA y presión política”, afirmó el entrenador.
Aquella situación dejó secuelas dentro del grupo y también en los niveles más altos de la estructura de la Selección. Luego llegaron algunas declaraciones que tampoco ayudaron. “Por como está hoy, jugar en la selección te quita prestigio”, llegó a decir Tevez.

Mientras tanto, Sabella construía un grupo extremadamente sólido alrededor de Lionel Messi. La prioridad absoluta del entrenador era preservar la armonía interna del plantel. Tevez quedó afuera.
Una de las versiones más fuertes fue revelada por Horacio Pagani. Según contó el periodista, el propio Tevez mantuvo una reunión con Julio Grondona y le expresó que prefería no integrar la convocatoria porque sentía que iba a ser rechazado por varios compañeros si ingresaba al plantel a último momento. “Se iba a sentir boicoteado”, fue la explicación difundida posteriormente.
La ausencia resultó todavía más llamativa porque Argentina llegó hasta la final del Mundial y estuvo a un paso de conquistar el título. Muchos se preguntaron durante años qué hubiera pasado si Tevez formaba parte de aquel equipo.
Las lesiones que cambiaron Mundiales: estrellas que se quedaron afuera a último momento
Las convocatorias polémicas suelen generar debate por decisiones técnicas o conflictos internos, pero hay otra categoría igual de dolorosa: la de los futbolistas que llegaron a las puertas de una Copa del Mundo y vieron cómo una lesión les arrebataba el sueño.
Romário (Brasil, Francia 1998): después de haber sido la gran figura del título conseguido por Brasil en Estados Unidos 1994, Romário apuntaba a liderar una nueva conquista mundialista. Sin embargo, una lesión muscular sufrida en la recta final de la preparación le impidió llegar en condiciones físicas y quedó fuera de la lista definitiva.
Pep Guardiola (España, Corea-Japón 2002): capitán, líder futbolístico y cerebro del equipo, Pep Guardiola era el encargado de organizar el juego de España desde la mitad de la cancha. Una lesión en la rodilla sufrida semanas antes del torneo acabó con sus posibilidades de disputar la Copa del Mundo.
Robert Pirès (Francia, Corea-Japón 2002): figura del Arsenal y uno de los mejores mediocampistas europeos de la época, Robert Pirès llegaba en plenitud para defender el título mundial conseguido por Francia en 1998.
Todo cambió cuando sufrió una rotura de ligamentos cruzados en un partido de Premier League. Francia perdió a una de sus principales armas ofensivas y terminó protagonizando uno de los mayores fracasos de un campeón defensor: quedó eliminada en fase de grupos sin marcar goles.
Rio Ferdinand (Inglaterra, Sudáfrica 2010): a pocos días del debut, Inglaterra perdió a su capitán. Rio Ferdinand sufrió una lesión ligamentaria en la rodilla durante un entrenamiento tras un choque con Emile Heskey. La baja obligó a Fabio Capello a reorganizar la defensa y a entregar la cinta de capitán a Steven Gerrard. Inglaterra afrontó el torneo sin su principal referente defensivo.
Michael Ballack (Alemania, Sudáfrica 2010): el capitán alemán llegó a Sudáfrica con la ilusión de liderar una generación que prometía mucho. Sin embargo, una fuerte entrada de Kevin-Prince Boateng en la final de la FA Cup le provocó una grave lesión en el tobillo.
David Beckham (Inglaterra, Sudáfrica 2010): con casi 35 años, David Beckham estaba a punto de convertirse en el primer futbolista inglés en disputar cuatro Copas del Mundo. Pero una rotura del tendón de Aquiles sufrida con el Milan acabó con su sueño. Aunque quedó fuera de la lista, acompañó a Inglaterra durante todo el torneo como integrante de la delegación y colaborador del cuerpo técnico.
Radamel Falcao (Colombia, Brasil 2014): la ilusión de todo un país se paralizó el 22 de enero de 2014. En un partido de Copa de Francia, Radamel Falcao sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. José Pekerman lo esperó hasta último momento, pero finalmente Colombia tuvo que afrontar el Mundial sin su máxima figura.
Marco Reus (Alemania, Brasil 2014 y Qatar 2022): pocos futbolistas tuvieron una relación tan cruel con los Mundiales como Marco Reus. En 2014 sufrió una lesión en el tobillo durante el último amistoso previo a la Copa y quedó fuera del plantel que terminaría levantando el trofeo en Brasil. Ocho años después, una nueva lesión le impidió estar en Qatar 2022, sumando otro capítulo doloroso a una carrera marcada por los problemas físicos.
N’Golo Kanté, Paul Pogba y Karim Benzema (Francia, Qatar 2022)
Campeón del mundo en Rusia 2018 y pieza esencial del mediocampo francés, N’Golo Kanté no pudo defender el título debido a una serie de problemas físicos que derivaron en una operación. Su ausencia fue una de las más sensibles para Didier Deschamps.
La baja de Paul Pogba completó una doble pérdida histórica para Francia. El mediocampista arrastraba problemas en una rodilla y posteriormente sufrió una lesión muscular durante la recuperación. El campeón del mundo en Rusia 2018 no logró recuperarse a tiempo y se perdió el torneo.
La ausencia más impactante de Qatar 2022. Karim Benzema, vigente Balón de Oro y principal figura ofensiva de Francia, sufrió una lesión muscular en el cuádriceps a pocos días del debut.
El delantero ni siquiera llegó a disputar un minuto en el torneo y observó desde afuera cómo Francia alcanzaba la final. Semanas después anunció su retiro definitivo de la selección francesa, cerrando una etapa de quince años con los Bleus.

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