
A 26 años de la muerte de René Favaloro, su figura continúa despertando admiración y generando debates sobre su legado, la salud pública y el rol del Estado. En diálogo con el programa Antes de Todo, por Radio Boing 97.3, el escritor y periodista Pablo Morosi, autor de la biografía Favaloro, el gran operador, repasó aspectos poco conocidos de la vida del reconocido cardiocirujano y explicó por qué decidió abordar una faceta distinta del médico que revolucionó la cirugía cardiovascular.
Morosi señaló que, si bien el propio Favaloro había narrado parte de su historia en libros como Recuerdos de un médico rural, quedaba pendiente una mirada más amplia sobre su vida.
“Había quedado ese hueco de rodearlo, de enriquecer la mirada sobre él con quienes trabajaron a su lado y con una historia bastante desconocida vinculada a su militancia política en la adolescencia”, explicó.
Según el autor, esa investigación le permitió descubrir a un Favaloro profundamente comprometido con los asuntos públicos.
“Además de ser un gran médico, tenía una vocación por lo público y por lo político. Tenía una mirada política del país muy fuerte”, sostuvo.
Un defensor de la educación pública
Morosi destacó que esa visión quedó plasmada en varios de los libros escritos por Favaloro, especialmente en Don Pedro y la educación, donde el médico reflexionó sobre los sistemas educativos de distintos países.
“Para Favaloro, el sistema educativo era el verdadero motor del desarrollo de un país”, remarcó el escritor.
Esa convicción, explicó, fue una constante durante toda su vida y también influyó en la creación de la Fundación Favaloro, concebida como un espacio de excelencia médica, investigación y formación profesional.
La crisis de la Fundación y los últimos años
Consultado sobre las circunstancias que rodearon la muerte del cardiocirujano, Morosi consideró que la crisis financiera de la Fundación fue un factor importante, aunque advirtió que no puede analizarse como la única causa.
Recordó que la institución se sostuvo durante años con aportes estatales y que, hacia el 2000, atravesaba una delicada situación económica en un contexto de fuerte crisis nacional.
“La Fundación vivió siempre con dificultades económicas. En el año 2000 la situación se agravó porque el país ya transitaba el camino hacia la crisis de 2001 y se redujeron distintos aportes estatales”, explicó.
No obstante, aclaró que también existían cuestiones personales y familiares que afectaban al médico.
“No fue solamente un problema económico. Había otros asuntos que lo tenían profundamente angustiado”, señaló.
Un hombre de convicciones
Durante la entrevista, Morosi describió a Favaloro como un hombre de carácter firme, visionario y dispuesto a sostener sus principios aun cuando eso implicara resignar oportunidades personales.
Como ejemplo recordó que, tras finalizar su formación en el Hospital San Martín de La Plata, rechazó un cargo porque le exigían firmar una adhesión política al gobierno de entonces.
“Venía de una familia humilde, había estudiado durante años para llegar a ese lugar y decidió irse antes que renunciar a sus convicciones”, relató.
También recordó su decisión de viajar a Estados Unidos con escasos recursos y sin dominar el inglés para incorporarse a la Cleveland Clinic, donde terminaría desarrollando la técnica del bypass coronario que lo convertiría en una referencia mundial de la medicina.
Un legado que trasciende la medicina
Para Morosi, la vigencia de René Favaloro no se explica únicamente por sus aportes científicos, sino también por los valores que transmitió a lo largo de su vida.
A diferencia de otras figuras públicas cuya imagen suele modificarse con el paso del tiempo, consideró que el prestigio del cardiocirujano permanece intacto porque la sociedad sigue identificándolo con la honestidad, el compromiso social y la defensa de la educación y la salud públicas.
“Todos creemos conocer a Favaloro, pero cuando uno profundiza en su historia descubre a una persona mucho más compleja, con una enorme vocación de servicio y un fuerte compromiso con el país”, concluyó el autor de Favaloro, el gran operador.
Comentarios