
El Gobierno nacional respondió con dureza a la decisión de Brasil de reducir la representación diplomática bilateral al nivel de encargados de negocios y calificó la medida como una determinación “unilateral” adoptada por la administración de Luiz Inácio Lula da Silva.
A través de un comunicado oficial, la Cancillería argentina confirmó que el embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, fue convocado por el ministro de Relaciones Exteriores brasileño para ser notificado de la decisión.
En el texto, el Gobierno sostuvo que “toma nota” de la medida anunciada por Brasil y lamentó que el país vecino haya decidido “continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas”.
La respuesta de la Cancillería
El comunicado remarca que en los últimos años existieron “numerosos episodios de expresiones y respaldos políticos cruzados” entre dirigentes de ambos países, pero aseguró que la Argentina nunca respondió a esas diferencias con medidas institucionales que afectaran la relación diplomática.
— Cancillería Argentina 🇦🇷 (@Cancilleria_Ar) August 5, 2026
En ese sentido, la administración nacional reafirmó que las relaciones entre los Estados deben sostenerse sobre los intereses permanentes de sus pueblos y no quedar sujetas a las necesidades políticas o personales de los gobiernos de turno.
“La Argentina sostiene que los vínculos entre los Estados deben responder a los intereses permanentes de sus pueblos y no quedar supeditados a las necesidades políticas y/o personales de los gobernantes”, expresó la Cancillería.
Crece la tensión entre ambos gobiernos
La decisión del gobierno de Lula da Silva representa un nuevo capítulo en el deterioro de la relación entre Buenos Aires y Brasilia, marcada en los últimos meses por fuertes diferencias políticas e ideológicas entre el presidente Javier Milei y su par brasileño.
Pese a la medida adoptada por Brasil, el Gobierno argentino aseguró que mantendrá su política exterior guiada “exclusivamente por la defensa del interés nacional, la soberanía y el mandato conferido por el pueblo argentino”.
La reducción de la representación diplomática implica que ambos países pasarán a estar representados por encargados de negocios en lugar de embajadores, una señal de enfriamiento en el vínculo bilateral, aunque sin llegar a la ruptura de las relaciones diplomáticas.
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