
La carrera para definir quién sucederá a António Guterres al frente de las Naciones Unidas comenzó a mostrar un escenario cada vez más competitivo. En una votación reservada e informal realizada este viernes por el Consejo de Seguridad, Carolyn Rodrigues-Birkett, Rebeca Grynspan y el argentino Rafael Grossi quedaron al frente de las preferencias.
La candidata de Guyana obtuvo ocho votos favorables, mientras que Grynspan y Grossi reunieron siete apoyos cada uno. Sin embargo, la instancia todavía está lejos de definir al próximo secretario general.
Grossi, entre los candidatos mejor posicionados
El dato que dejó la votación es que Grossi logró mantener sus siete respaldos positivos respecto de la ronda anterior, mientras que sus principales competidoras perdieron adhesiones.
Rodrigues-Birkett pasó de nueve a ocho votos favorables y Grynspan cayó de diez a siete. El director del Organismo Internacional de Energía Atómica, en cambio, se sostuvo entre los nombres con mayores posibilidades de avanzar.
En esta ronda, Grossi recibió además seis votos en contra y dos abstenciones, mientras que Rodrigues-Birkett sumó tres rechazos y Grynspan, cuatro.
La clave estará en los vetos
Para convertirse en secretario general de la ONU, un candidato necesita reunir al menos nueve votos en el Consejo de Seguridad y evitar el veto de cualquiera de sus cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia.
Por ahora, las votaciones se realizan de manera informal y sin que los miembros permanentes hayan ejercido abiertamente su poder de veto. El escenario cambiará en las próximas rondas, previstas para septiembre, cuando los llamados P5 puedan expresar sus posiciones mediante un mecanismo que permita identificar eventuales vetos.
Una objeción de cualquiera de estas potencias podría dejar prácticamente fuera de carrera a un candidato.
Las próximas semanas serán decisivas
Con el mandato de Guterres próximo a finalizar en diciembre de 2026, los principales aspirantes tendrán por delante semanas de negociaciones para ampliar sus respaldos y, sobre todo, evitar el rechazo de las principales potencias.
Por el momento, Rodrigues-Birkett, Grynspan y Grossi concentran la disputa, mientras que el resto de los postulantes quedó más relegado en las primeras rondas de votación.
La definición dependerá no solo de los votos que cada candidato consiga sumar, sino también de su capacidad para navegar el complejo equilibrio de intereses entre Washington, Beijing, Moscú, Londres y París.
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