
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, aseguró que la profunda crisis financiera que atraviesa la Organización de las Naciones Unidas responde principalmente a una “falta de confianza” de los Estados miembros en el rumbo y la conducción del organismo internacional. La declaración fue realizada durante una entrevista con la revista DEF, en medio de crecientes tensiones geopolíticas y del debate por el futuro liderazgo de Naciones Unidas.
Grossi sostuvo que el problema económico de la ONU no puede explicarse únicamente desde lo presupuestario, sino que refleja una crisis política e institucional más profunda. Según explicó, varios países comenzaron a retrasar o reducir sus aportes porque consideran que la organización perdió efectividad frente a conflictos internacionales cada vez más complejos.
“El problema es la falta de confianza en la organización y en su conducción”, afirmó el diplomático argentino, quien además remarcó que Estados Unidos —principal aportante financiero de la ONU— aporta cerca del 25% del presupuesto total y ha mostrado diferencias con el rumbo adoptado por el organismo. Para Grossi, la decisión de Washington de endurecer su posición puede ser discutible, aunque no ilógica desde el punto de vista político.
El funcionario argentino advirtió que los recortes presupuestarios no resolverán la situación si antes no se recupera la credibilidad internacional de Naciones Unidas. En ese sentido, consideró necesario volver a priorizar los principios fundacionales de la Carta de la ONU, especialmente en materia de paz y seguridad internacional.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente fragmentación global marcado por la guerra entre Rusia y Ucrania, la tensión en Medio Oriente y el avance de programas nucleares en distintas regiones del mundo. Grossi alertó además sobre una tendencia creciente hacia el rearme nuclear y aseguró que algunos países comenzaron a revisar sus compromisos históricos de no proliferación ante la percepción de un debilitamiento de las alianzas internacionales.
Actualmente, Grossi es uno de los nombres que aparecen con mayor fuerza en la carrera como sucesor de António Guterres al frente de la ONU a partir de 2027. El argentino oficializó su candidatura en los últimos meses y promueve una visión más pragmática del organismo multilateral, enfocada en la resolución concreta de conflictos y en la reconstrucción de consensos entre potencias.
Durante distintas entrevistas recientes, Grossi insistió en que Naciones Unidas debe abandonar posiciones meramente declarativas y recuperar capacidad de acción frente a las crisis internacionales. “La ONU no fue creada para emitir mensajes desde una torre de marfil, sino para resolver problemas sobre el terreno”, expresó durante una presentación ante delegaciones diplomáticas en Nueva York.
El diplomático argentino, que dirige el OIEA desde 2019, ganó fuerte visibilidad internacional por su participación en negociaciones vinculadas al programa nuclear iraní y por sus intervenciones en la central nuclear de Zaporiyia durante la guerra en Ucrania. Su nombre incluso comenzó a sonar con fuerza entre los posibles candidatos latinoamericanos para conducir el sistema de Naciones Unidas en una etapa considerada crítica para el multilateralismo global.
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