
Un atentado con explosivos sacudió a Colombia y dejó un saldo de al menos 14 personas muertas y más de 38 heridas, según informaron medios locales e internacionales. El hecho ocurrió sobre la Vía Panamericana, a la altura del departamento del Cauca, una de las regiones más conflictivas del país.
De acuerdo a las primeras versiones, la explosión impactó contra varios vehículos que circulaban por la zona (entre ellos un micro de pasajeros), lo que agravó la magnitud del ataque. Testigos relataron escenas de caos, con autos destruidos y personas heridas intentando escapar del lugar.
El atentado se registró en cercanías del municipio de Cajibío, un punto estratégico que conecta importantes ciudades del suroeste colombiano. La Vía Panamericana es una arteria clave para el transporte y la economía regional, por lo que el hecho generó un fuerte impacto en la circulación y la seguridad.
Las autoridades investigan lo ocurrido y, de manera preliminar, apuntan a grupos armados ilegales que operan en la zona, entre ellos disidencias de las antiguas FARC que no se acogieron al acuerdo de paz firmado en 2016. Sin embargo, hasta el momento no hay una autoría confirmada.
El ataque se produce en un contexto particularmente sensible, en la previa de elecciones presidenciales, lo que incrementa la tensión política y social. En los últimos días, se registraron otros hechos violentos en distintas regiones del país, lo que encendió las alarmas del gobierno.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se pronunció a través de sus redes sociales tras el atentado, donde expresó su repudio y aseguró que se intensificarán las acciones para dar con los responsables y reforzar la seguridad en la región.
Desde distintos sectores también hubo condenas al ataque. La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, calificó el hecho como una “flagrante violación al derecho a la vida”.
Mientras tanto, el gobierno colombiano desplegó un operativo de seguridad en la zona y reforzó la presencia militar, en paralelo a las tareas de asistencia a las víctimas y la investigación en curso.
El episodio vuelve a poner en foco la persistencia del conflicto armado en Colombia y las dificultades para garantizar la seguridad en regiones donde el Estado mantiene una presencia limitada.
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