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Opinión

Barajar y dar de nuevo

En este país la historia nunca se escribe por adelantado. Tras la sorpresiva victoria de Sergio Massa el pasado domingo, Mauricio Macri apareció en la escena política nuevamente y selló un acuerdo con Javier Milei. Logró romper la agenda ganadora del ministro al corto tiempo, pateó el tablero de Juntos por el Cambio y aglutinó a toda el ala más dura del PRO detrás del libertario. El paso de las horas dejó partido al medio a la coalición opositora y sacó los trapitos al sol entre radicales, Larreta y el ex presidente. Tres semanas para ir al balotaje, con un nuevo paradigma político que se precipitó por los números de las generales.

Nadie se puede hacer el desentendido a la hora de hablar del acuerdo entre Macri y Milei. Todos sabían que por lo bajo había charlas y negociaciones entre la mesa chica libertaria y el ex presidente junto a su grupo más íntimo desde hace un par de meses para llegar a un acuerdo de gobernabilidad, sea quien sea el que se meta en el balotaje contra Massa. Sabían que entre ellos se comían la cola como las víboras y que sólo uno de los dos iban a llegar a competir contra el ministro de Economía de este gobierno peronista.

Era tan fluida la relación, que hasta la misma Bullrich puso el grito en el cielo durante la campaña por las flores que le tiraba el ex presidente al economista cada vez que le preguntaban por él. No esperaban el resultado contundente de Massa, y en el diálogo hablaban de una mayoría en el Congreso sumando los senadores y diputados conquistados por ambas fuerzas. Se cumplió en la Cámara baja, pero no así en el Senado. Sin embargo, de los diputados que conformarán el plenario a partir del mes de diciembre, no todos están conformes con el acuerdo plasmado durante la semana entre Macri y Milei.

Massa construyó su victoria con herramientas políticas y decisiones que le reclamaba el resto del peronismo: plata en el bolsillo de los trabajadores, formales e informales, transferencia de recursos a las provincias gobernadas por compañeros y unificar el mando de campaña que lo tuvo recorriendo todo el territorio nacional en el mes y medio que duró la campaña. Y trajo sus réditos. Casi 37 puntos para quedar en la puerta de una victoria en primera vuelta, algo con lo que soñaba Milei el día de su cierre de campaña.

La implosión de Juntos por el Cambio reconfigura a toda la política nacional. Las expresiones radicales, de Lilita Carrió y del propio jefe de gobierno porteño Rodríguez Larreta fue producto no sólo por estar en desacuerdo de darle el apoyo al polémico Milei, sino también por la metodología que usó Macri para sellar el acuerdo. Entre gallos y medianoche, como dice el dicho, a espaldas de la coalición y sin tener en cuenta la opinión de los demás actores que la conformaron allá por el 2015. Es consecuencia de viejas disputas de poder, y a él no le gusta cuando le discuten su liderazgo. En definitiva, sigue siendo, hasta hoy, el único que derrotó al peronismo en los últimos 20 años.

Para Macri es todo ganancia. Si resulta victorioso Milei en noviembre, se queda con gran parte del armado del Estado nacional, y tomará un rol preponderante dentro del próximo gobierno junto a sus fieles laderos. Además, gane o pierda, descarta como opositores al peronismo a los radicales y a los disidentes del PRO detrás de Larreta, ya que desde la opinión pública los ubicarán del lado de Sergio Massa en esta nueva grieta transversal. Profundiza su esquema de gobierno y le quita el velo, según él, a quienes siempre acordaron cosas con el kirchnerismo. Win win. Si pierde el economista, además, seguirá siendo quien le ganó aquel balotaje al peronismo y el principal opositor a Massa.

Lo curioso es que, haciendo paralelismos, en el 2015 el círculo rojo le exigía a Macri aliarse con Massa para terminar con el kirchnerismo, y fue su principal consultor Duran Barba el que le dijo que no lo haga, ya que su mito de campaña y su activo político era ser lo nuevo, la visión tecnocrática del Estado y el aire puro para renovar a una dirigencia política viciada que venía de los bolsos de López y de la corrupción K. Y le hizo caso, y así fue como construyó su relato desde las PASO hasta el balotaje sin moverse un centímetro del plan. Con este acuerdo, le termina haciendo un abrazo de oso a Milei desangelándolo, quitándole su estrategia y su discurso contra la casta y virando hacia la táctica que la llevó a la derrota a Bullrich: eliminar al kirchnerismo para siempre.

Pasada la primera semana en lo nacional, en la provincia Maxi Pullaro, desde Nueva York a donde fue a buscar fondos para obras trascendentales, se alineó a la postura de la UCR y se mantiene neutro en el camino hacia las urnas. A pesar de sus declaraciones hace algunos meses, en donde anticipaba un voto a Milei si su rival en el balotaje era Massa, recogió el reel y decidió ratificar la declaración del partido. Perotti, desde Arabia y por Zoom, se sumó al apoyo a Sergio Massa, que reunió a 18 gobernadores para trabajar y coordinar los próximos 21 días de campaña. Gobernador electo y gobernador en funciones tomaron postura sobre el derrumbe de la estantería política de nuestro país.

Macri remató la semana diciendo que quienes se mantenían neutrales en realidad apoyaban a Massa. En definitiva es parte de su estrategia: o con Milei o funcionales al kirchnerismo. Desde la UCR, el larretismo y Carrió lo acusaron de destruir a Juntos por el Cambio y lo culpan de ser el padre de la derrota de Bullrich el pasado domingo. Este nuevo capítulo recién comienza, y ya dejó demasiadas aristas para el análisis. Frenética semana, y todavía faltan tres más.

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