
Diego Armando Maradona llegó al Mundial de Estados Unidos 1994 con la ilusión de conquistar su segunda Copa del Mundo y liderar a una Selección Argentina que aparecía como una de las grandes candidatas al título. Sin embargo, todo cambió después del triunfo ante Nigeria, cuando un control antidopaje reveló la presencia de sustancias prohibidas en su organismo y desencadenó uno de los escándalos más recordados de la historia del fútbol.
A 32 años de aquel episodio, el enviado especial de Radio Boing, Fede Ludmer, realizó un informe especial desde Dallas, una de las ciudades marcadas por la historia de aquel Mundial. Allí reconstruyó los momentos más dramáticos que rodearon la suspensión del capitán argentino y recordó cómo el sueño de la Albiceleste se transformó en una pesadilla.
Maradona había tenido un arranque prometedor en la competencia. El equipo dirigido por Alfio Basile goleó 4-0 a Grecia en su debut, con un recordado gol del Diez y un festejo que quedó inmortalizado frente a las cámaras. Luego llegó la victoria por 2-1 frente a Nigeria, con una asistencia de Maradona para Claudio Caniggia. Sin embargo, ese encuentro sería el último partido de Diego con la camiseta de la Selección.
Tras el partido disputado en Boston, Maradona fue sorteado para un control antidopaje. La imagen del capitán argentino retirándose del campo de juego tomado de la mano por una mujer vestida de enfermera se convirtió en una de las postales más icónicas de la historia de los Mundiales. Días después, el 30 de junio de 1994, se confirmó la noticia que conmocionó al país: había dado positivo por efedrina, norefedrina, pseudoefedrina, norpseudoefedrina y metaefedrina.
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La sanción fue inmediata. Diego quedó suspendido de toda actividad futbolística y fue apartado de la concentración argentina. Semanas más tarde, la FIFA confirmó una pena de 15 meses de suspensión y una multa económica.
En su informe desde Dallas, Ludmer recorrió dos escenarios clave de aquella historia. Por un lado, el histórico Cotton Bowl, donde Argentina debía disputar su tercer partido frente a Bulgaria y donde los jugadores se enteraron de la suspensión de Maradona. Por otro, el hotel donde el capitán brindó una de las conferencias más recordadas de su carrera.
Allí fue donde pronunció una frase que quedó grabada para siempre en la memoria colectiva del fútbol argentino: “Me duele mucho porque me cortan las piernas. Me preparé muy bien para este Mundial, me preparé como nunca. No quiero dramatizar, pero créanme que me cortaron las piernas”.
Maradona sostuvo siempre que no había intentado obtener una ventaja deportiva. Según explicó, las sustancias detectadas provenían de un medicamento que estaba consumiendo para bajar de peso y mejorar su condición física. La responsabilidad, aseguró, estuvo vinculada a un error en la compra de un energizante que contenía componentes prohibidos por la FIFA.
Con el paso de los años, el caso siguió generando polémica. Diego acusó públicamente a la FIFA y también a dirigentes de la AFA de haberlo abandonado en uno de los momentos más difíciles de su carrera. Incluso surgieron teorías sobre presuntas conspiraciones relacionadas con sus enfrentamientos verbales contra las autoridades del fútbol mundial y sus posicionamientos políticos durante la competencia.
Tres décadas después, la herida sigue abierta. Y desde los mismos escenarios donde se escribió aquella historia, el informe de Fede Ludmer para Radio Boing vuelve a poner en contexto uno de los capítulos más dramáticos del fútbol mundial: el Mundial en el que, según las propias palabras de Diego, “le cortaron las piernas”.
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