
El escándalo que involucra al Jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni, comienza a tener impacto en la imagen del gobierno de Javier Milei, en un contexto marcado por tensiones económicas y desgaste social.
Así lo analizó la directora de Management & Fit, Mariel Fornoni, en una conversación con el programa Antes de Todo en Radio Boing, quien aseguró que en el último mes se registró “una caída importante” en la imagen del Presidente. Según explicó, el caso Adorni no es el único factor, pero actúa como un acelerador en un escenario donde la paciencia social empieza a agotarse.
“Cuando la gente empieza a ver presuntos hechos de corrupción, en un gobierno que tiene como lema la ética, eso hace sinergia con otros factores”, señaló. En ese sentido, vinculó el deterioro con el impacto del contexto económico: inflación, pérdida de poder adquisitivo y dificultades laborales.
De todos modos, aclaró que el oficialismo mantiene niveles de respaldo superiores a los de gestiones anteriores en la misma etapa: Milei conserva alrededor de un 38% de aprobación, por encima de los registros que tenían Mauricio Macri, Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández en momentos equivalentes de sus mandatos. Sin embargo, el clima social cambió y no es el mismo respaldo que el del comienzo del mandato. En esta época ya no predomina la paciencia, sino el enojo, en una sociedad atravesada por la pérdida de poder adquisitivo y la falta de mejoras concretas en su vida cotidiana.
Uno de los datos más relevantes del estudio es la percepción sobre el caso Adorni: el 55% de los encuestados considera que debería renunciar, mientras que un 23% cree que debería apartarse del cargo hasta que avance la investigación judicial.
Para Fornoni, el cambio principal no es tanto la pérdida de apoyo, sino el tono del vínculo con la sociedad. “Antes había más paciencia, ahora aparece más enojo”, explicó. Ese malestar, combinado con situaciones que la ciudadanía percibe como concretas —como denuncias, viajes o propiedades—, tiene un impacto mayor que otros temas más abstractos.
Además, advirtió que la decisión del Gobierno de sostener a Adorni podría implicar un riesgo político para el propio Presidente: “El riesgo es que la gente lo involucre en ese mismo lugar”, sostuvo, al señalar que Milei “hace de pararrayos” del funcionario.
En paralelo, el episodio también podría afectar la dinámica política del oficialismo. Según la analista, la pérdida de apoyo complica la capacidad del Gobierno para avanzar en el Congreso y encarece la negociación con otros actores políticos. A pesar de este escenario, Fornoni remarcó que no hay, por ahora, un traslado claro del descontento hacia la oposición. En ese vacío, comienzan a crecer algunas figuras, como Myriam Bregman, en un contexto donde los espacios tradicionales aún no logran reorganizarse.
“El Gobierno está en una situación más compleja, pero todavía no hay un reemplazo claro”, concluyó, al advertir que el rumbo dependerá de la capacidad oficial para recuperar la agenda y revertir el clima social. Asimismo, la analista subrayó que la oposición aún no logra capitalizar este desgaste. “Hoy no aparece una figura emergente que canalice el descontento”, señaló, en un escenario donde los espacios políticos tradicionales siguen fragmentados. Esta ausencia de liderazgo opositor le permite al Gobierno sostener su base, aunque con mayores dificultades para gestionar y negociar en el plano político.
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