
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) salió al cruce de los cuestionamientos realizados sobre su Índice de Ventas Minoristas Pyme y defendió la metodología utilizada para medir la evolución del comercio de cercanía en todo el país.
Desde la entidad remarcaron que el índice no busca medir el consumo total de la Argentina, sino que releva específicamente la facturación real de los comercios minoristas pymes, con una metodología que se mantiene desde hace más de 16 años.
La medición toma como referencia la facturación de comercios de distintos puntos del territorio nacional y la ajusta por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC. De esta manera, busca aislar el efecto de la inflación y observar la evolución real de las ventas.
Qué mide el índice de CAME
Según explicó la entidad, el universo relevado está definido a partir de los parámetros establecidos por la Resolución 19/2021 de la Secretaría PyME, hasta el tramo II correspondiente al sector comercio.
El índice contempla seis rubros que, de acuerdo con CAME, representan cerca del 90% del comercio minorista pyme. Las ponderaciones utilizadas se construyen a partir de información de ARCA.
La organización señaló que, por sus características, el indicador funciona como un termómetro de la actividad de las pequeñas y medianas empresas comerciales, y no como una medición del comercio electrónico ni de la facturación global de una plataforma.
CAME marcó diferencias con el comercio electrónico
Uno de los principales argumentos de la entidad apunta a que comparar el índice con el crecimiento del volumen de operaciones de una plataforma de comercio electrónico implica poner en relación dos universos diferentes.
Desde CAME explicaron que una plataforma puede incrementar el volumen de transacciones por una mayor participación dentro del mercado, cambios en los hábitos de compra o concentración de operaciones, sin que eso implique necesariamente una mejora en las ventas del comercio de cercanía.
En ese sentido, remarcaron que una parte importante de los comercios relevados son negocios como kioscos, ferreterías, panaderías y comercios de ciudades del interior, que no tienen al comercio electrónico como principal canal de ventas.
Según la entidad, el comercio online representa aproximadamente el 25% de las ventas pyme, por lo que el crecimiento de una plataforma no puede utilizarse como parámetro para invalidar el comportamiento registrado por el índice.
Una metodología que se mantiene desde hace 16 años
CAME también destacó la continuidad de su metodología y el alcance federal de la medición. La muestra incluye comercios de distintas regiones del país y se divide en dos grandes zonas: Ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires, por un lado, y el resto del país, por otro.
El objetivo de esta división es evitar que el peso de los grandes centros urbanos termine ocultando lo que ocurre en las provincias y en las ciudades del interior.
Además, la metodología contempla la exclusión de valores extremos para evitar que determinadas declaraciones de facturación, demasiado elevadas o demasiado bajas, distorsionen el resultado final. También se realizan correcciones sobre la tendencia de algunos comercios a declarar una facturación inferior a la real.
Desde la entidad sostienen que, por estas características, el índice no constituye una medición basada en percepciones o expectativas, sino un indicador que permite comparar la evolución de las ventas de los comercios pymes bajo una metodología sostenida en el tiempo.
El dato de julio y la situación del comercio pyme
En relación con el último relevamiento, CAME defendió el diagnóstico correspondiente a julio, que mostró una caída de las ventas minoristas pymes tanto en la comparación interanual como mensual.
La entidad vinculó ese comportamiento con el agotamiento del impulso generado por el cobro del aguinaldo y con el impacto que tuvieron las tarifas asociadas al invierno sobre el presupuesto de los hogares.
En ese contexto, CAME sostuvo que el crecimiento del comercio electrónico y una contracción de las ventas en los comercios pymes de cercanía no son fenómenos necesariamente contradictorios.
La entidad consideró que ambos escenarios pueden coexistir porque representan canales, empresas y universos de medición diferentes. Por eso, insistió en que cuestionar el índice a partir de una métrica correspondiente a otra parte del mercado no permite invalidar sus resultados.
Para CAME, la continuidad del relevamiento y su alcance federal son precisamente los elementos que permiten observar la situación de las pequeñas y medianas empresas comerciales en las provincias, las ciudades del interior y los barrios, donde se concentra buena parte del entramado pyme argentino.
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